9 Hábitos comprobados para mantener la glucosa estable y prevenir la diabetes tipo 2

Mantener la glucosa en rangos adecuados es una de las estrategias más eficaces para prevenir la diabetes tipo 2 y reducir el riesgo de complicaciones metabólicas.
Profesionales de la salud coinciden en que incorporar hábitos saludables en la rutina diaria puede influir de manera decisiva, sobre todo en personas con prediabetes o con antecedentes familiares.
A continuación, se describen nueve acciones respaldadas por recomendaciones médicas que favorecen un mejor equilibrio glucémico.
1. Elegir alimentos de bajo índice glucémico Consumir productos con alto contenido de fibra y bajo índice glucémico —como avena, legumbres, vegetales de hoja verde y cereales integrales— ayuda a prevenir elevaciones rápidas de azúcar en sangre, ya que liberan glucosa de manera gradual.
2. Reducir azúcares añadidos y bebidas azucaradas Limitar refrescos, jugos procesados y postres ultraprocesados disminuye el riesgo de desajustes en la glucosa. Revisar las etiquetas y moderar el azúcar añadido es fundamental para mantener estabilidad metabólica.
3. Hacer ejercicio diariamente Caminar al menos media hora al día mejora la sensibilidad a la insulina y permite que el organismo utilice la glucosa como energía. La actividad física constante es un pilar en el control del azúcar en sangre.
4. Establecer horarios regulares de alimentación Omitir comidas puede generar fluctuaciones importantes en los niveles de glucosa. Mantener horarios definidos favorece una mejor regulación de la insulina y previene episodios tanto de hiperglucemia como de hipoglucemia.
5. Vigilar el tamaño de las porciones Aunque un alimento sea saludable, consumirlo en exceso puede elevar la glucosa. Controlar cantidades y utilizar porciones adecuadas contribuye al equilibrio calórico y metabólico.
6. Dormir lo suficiente Descansar entre 7 y 8 horas por noche ayuda a regular las hormonas vinculadas al apetito y al metabolismo de la glucosa, disminuyendo el riesgo de alteraciones metabólicas.
7. Controlar el estrés El estrés prolongado incrementa el cortisol, lo que puede elevar el azúcar en sangre. Practicar técnicas de relajación como respiración profunda, meditación o yoga favorece niveles más estables.
8. Mantener un peso adecuado Perder peso de forma moderada en casos de sobrepeso u obesidad mejora la respuesta a la insulina y reduce tanto el riesgo cardiovascular como la probabilidad de desarrollar alteraciones glucémicas.
9. Revisar periódicamente la glucosa En personas con factores de riesgo o diagnóstico previo, monitorear los niveles de azúcar permite detectar cambios oportunamente y ajustar la alimentación, el ejercicio o el tratamiento médico según sea necesario.
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