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Ayuno intermitente: ¿Es seguro para ti? descubre la verdad aquí

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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El ayuno intermitente es un esquema de alimentación que alterna fases de consumo de alimentos con lapsos sin ingesta, y en los últimos años se ha vuelto cada vez más popular como método para bajar de peso y mejorar la salud metabólica.

Este enfoque, basado en ciclos programados de comida y ayuno, combina beneficios respaldados por la evidencia científica con posibles riesgos, por lo que requiere un entendimiento claro antes de incorporarse a la rutina. Su efecto en el organismo va desde el control de la glucosa hasta procesos celulares profundos, y no actúa de la misma forma en todas las personas, lo que hace indispensable un enfoque informado y personalizado.

¿Cómo funciona el ayuno intermitente?

La base de esta práctica es la limitación calórica dentro de ventanas de tiempo definidas, lo que desencadena adaptaciones metabólicas favorables. Durante el ayuno, el cuerpo consume sus reservas de glucógeno y comienza a utilizar la grasa como fuente principal de energía, un fenómeno conocido como cambio metabólico.

Este proceso explica muchos de los beneficios observados, aunque también puede generar síntomas iniciales de adaptación, como malestar o cansancio, en quienes recién comienzan.

Beneficios potenciales para la salud

La investigación científica indica que el ayuno intermitente puede aportar múltiples ventajas. Una de las más buscadas es la pérdida de peso, ya que al acortar el tiempo de ingesta, muchas personas reducen de forma natural su consumo calórico total.

Asimismo, el ayuno favorece la quema de grasa al disminuir los niveles de insulina, hormona relacionada con el almacenamiento energético. Esta mejora en la sensibilidad a la insulina contribuye al control de la glucosa en sangre y puede ayudar a prevenir la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.

Otro beneficio relevante es la activación de la autofagia, un mecanismo de reparación celular mediante el cual el organismo elimina componentes dañados y promueve la regeneración de las células. Este proceso se asocia con un posible efecto antienvejecimiento y con una mejor función celular en general.

Además, se ha documentado una disminución de la inflamación sistémica, vinculada a enfermedades crónicas, así como mejoras en la salud cardiovascular, reflejadas en indicadores como la presión arterial y los niveles de colesterol.

Riesgos y precauciones

Pese a sus posibles beneficios, el ayuno intermitente no es adecuado para todos. Durante las primeras semanas son frecuentes efectos como fatiga, dolor de cabeza, irritabilidad y problemas de concentración, mientras el cuerpo se adapta al nuevo patrón alimentario.

También existe el riesgo de déficits nutricionales si las comidas no son equilibradas ni aportan los nutrientes necesarios, lo que puede afectar la salud a largo plazo.

Las alteraciones hormonales merecen especial atención, sobre todo en mujeres, ya que el ayuno prolongado o muy restrictivo puede interferir con el ciclo menstrual o la función tiroidea.

Algunos grupos deben evitar esta práctica: personas con diabetes que utilizan insulina o fármacos hipoglucemiantes, mujeres embarazadas o en lactancia, niños y adolescentes, así como individuos con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, como anorexia o bulimia. En estos casos, el ayuno puede agravar problemas preexistentes o generar nuevos riesgos.

También puede favorecer una relación poco saludable con la comida, caracterizada por atracones tras el ayuno o una obsesión excesiva con la alimentación. A esto se suma el riesgo de deshidratación si no se mantiene una adecuada ingesta de líquidos durante los periodos sin comida.

Por todo ello, antes de iniciar un plan de ayuno intermitente, es esencial consultar con un profesional de la salud que evalúe la conveniencia individual y ayude a implementar esta estrategia de forma segura, equilibrada y adaptada a cada persona.

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