Cómo medir tu edad biológica y qué hábitos pueden rejuvenecer

La investigación sobre longevidad ha marcado un cambio clave al diferenciar entre edad cronológica y edad biológica. La primera simplemente mide el paso del tiempo, mientras que la segunda refleja el verdadero estado de las células, tejidos y órganos.
De acuerdo con especialistas, la edad biológica es un indicador mucho más preciso para anticipar riesgos de enfermedades crónicas y el estado de salud futuro, lo que permite aplicar estrategias preventivas más efectivas que las evaluaciones tradicionales.
La médica Marianela Aguirre Ackermann señala que hoy el enfoque principal en el estudio del envejecimiento es justamente la edad biológica. Gracias a herramientas como los relojes epigenéticos, es posible estimar la velocidad del deterioro corporal mediante pruebas sencillas, incluso con muestras de saliva.
Este avance ayuda a explicar por qué personas nacidas el mismo año pueden presentar condiciones de salud muy distintas, dependiendo de su estilo de vida y entorno.
Factores clave para desacelerar el envejecimiento
La evidencia científica identifica cinco pilares fundamentales para ralentizar el reloj biológico. El primero es la actividad física regular. La profesora Claudia Lescano explica que el ejercicio impacta directamente en los procesos celulares y contribuye a preservar los telómeros, estructuras que resguardan el ADN. Sin embargo, advierte que el exceso de entrenamiento puede resultar perjudicial; lo ideal es una combinación equilibrada de ejercicios de fuerza y resistencia aeróbica.
El segundo pilar es una alimentación de calidad. Dietas como la mediterránea —rica en pescado, legumbres, cereales integrales y verduras frescas— se asocian con una edad biológica más joven. Aguirre Ackermann destaca que el beneficio no es solo nutricional, sino también metabólico y antiinflamatorio. En contraste, el consumo elevado de alimentos ultraprocesados acelera el deterioro celular y aumenta el riesgo de mortalidad.
El tercer elemento esencial es el sueño adecuado. Dormir entre siete y ocho horas permite al cerebro eliminar toxinas como la beta-amiloide, relacionada con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
El cuarto factor es evitar sustancias nocivas. El doctor Ignacio Gutiérrez Magaldi advierte que el tabaco y el alcohol incrementan la inflamación sistémica y dañan los tejidos. Fumar, por ejemplo, puede adelantar la edad pulmonar varios años respecto a la edad real.
Finalmente, el manejo del estrés y el fortalecimiento de las relaciones sociales completan la fórmula. El estrés crónico favorece el acortamiento de los telómeros, mientras que el aislamiento social eleva los niveles de inflamación. Prácticas como la meditación, el mindfulness y mantener redes de apoyo sólidas son herramientas fundamentales para promover un envejecimiento saludable.
Adoptar hábitos como ejercitarse con regularidad, priorizar alimentos frescos, mantener horarios de sueño constantes y limitar el uso de pantallas puede mejorar significativamente la salud biológica y favorecer una vida más larga y de mayor calidad.
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