¿Consumes bebidas energéticas? Estos son los daños que podrías sufrir

El consumo de bebidas energéticas se ha disparado en los últimos años, sobre todo entre jóvenes y personas físicamente activas.
No obstante, detrás de su imagen atractiva existen riesgos bien documentados para el corazón, el cerebro, los riñones y el metabolismo. La evidencia científica ya ha identificado múltiples efectos adversos que van desde alteraciones cardíacas hasta problemas metabólicos graves.
Alteraciones importantes del ritmo cardíaco La mezcla de cafeína, taurina y otros estimulantes puede desencadenar arritmias y episodios intensos de taquicardia. Investigaciones médicas advierten que estas sustancias aumentan de forma brusca la presión arterial y someten al corazón a un esfuerzo innecesario, elevando el riesgo de eventos cardiovasculares incluso en personas jóvenes sin antecedentes previos.
Dependencia y síntomas de abstinencia El alto contenido de estimulantes puede generar una dependencia comparable a la de otras sustancias legales. Cuando se suspenden tras un consumo habitual, pueden aparecer síntomas como dolores de cabeza intensos, irritabilidad marcada y dificultades para concentrarse.
Deshidratación en deportistas Algunos atletas sustituyen el agua o bebidas isotónicas por energizantes, lo que puede resultar contraproducente. La cafeína tiene efecto diurético, favoreciendo la pérdida de líquidos y aumentando el riesgo de deshidratación, disminución del rendimiento físico e incluso golpes de calor durante el ejercicio intenso.
Ansiedad y alteraciones en la salud mental El consumo frecuente puede elevar los niveles de cortisol, la llamada hormona del estrés. Esto se relaciona con mayor nerviosismo, crisis de ansiedad e incluso ataques de pánico, afectando el bienestar emocional y la calidad de vida.
Daño dental acelerado Además del alto contenido de azúcar, estas bebidas suelen tener un pH ácido que desgasta el esmalte dental. Con el tiempo, esto favorece sensibilidad, fracturas y caries profundas, especialmente en consumidores jóvenes.
Problemas del sueño y cansancio persistente Usarlas para mantenerse despierto altera el ritmo circadiano y dificulta alcanzar un sueño reparador. Paradójicamente, la falta de descanso genera mayor fatiga, lo que puede llevar a un consumo repetido y formar un círculo perjudicial.
Mezcla riesgosa con alcohol Combinarlas con bebidas alcohólicas puede ocultar la sensación de embriaguez, ya que el efecto estimulante enmascara la sedación del alcohol. Esto aumenta el riesgo de intoxicación etílica grave, accidentes y conductas peligrosas.
Alteraciones metabólicas y riesgo de diabetes Muchas contienen cantidades elevadas de azúcar, en ocasiones superiores a las recomendaciones diarias. Este exceso obliga al organismo a producir grandes cantidades de insulina, favoreciendo resistencia a la insulina y aumentando el riesgo de diabetes tipo 2 a edades tempranas.
Impacto en la función renal Los riñones deben filtrar el exceso de estimulantes y otros compuestos presentes en estas bebidas. Un consumo frecuente y prolongado puede sobrecargarlos, incrementando el riesgo de cálculos renales o deterioro progresivo de la función renal.
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