¿De oliva o girasol? Cuál es el mejor aceite de cocina para hipertensos

En el amplio mundo de la alimentación saludable, elegir la grasa correcta puede marcar una diferencia significativa en tu salud. No es solo una cuestión de sabor o textura, sino una decisión que impacta directamente en el sistema cardiovascular.
Muchas personas dudan entre usar aceite de oliva o de girasol sin conocer a fondo sus características nutricionales. Para quienes viven con hipertensión, esta elección deja de ser un simple asunto culinario y se convierte en una decisión clave para su salud.
La diferencia está en los ácidos grasos
La principal distinción entre ambos aceites radica en su composición química. El aceite de oliva es rico en grasas monoinsaturadas, mientras que el de girasol contiene principalmente grasas poliinsaturadas. Esta diferencia influye tanto en la estabilidad del aceite como en su efecto sobre las arterias.
El protagonismo del ácido oleico
El aceite de oliva destaca por su alto contenido de ácido oleico, una grasa monoinsaturada asociada con menor inflamación y mayor protección cardiovascular. Además, es más resistente a la oxidación que las grasas del aceite de girasol, lo que contribuye a cuidar mejor el sistema circulatorio.
El equilibrio entre Omega-6 y Omega-3
El aceite de girasol aporta grandes cantidades de ácido linoleico (Omega-6). Aunque es esencial para el organismo, un consumo excesivo en comparación con los Omega-3 puede favorecer procesos inflamatorios, algo que las personas con presión arterial alta deben tener en cuenta.
El papel protector de los polifenoles
El aceite de oliva virgen extra contiene polifenoles, compuestos antioxidantes que ayudan a proteger las células del daño oxidativo. Estos antioxidantes prácticamente no están presentes en el aceite de girasol refinado que se comercializa habitualmente.
Comportamiento ante el calor
Cuando se cocina a altas temperaturas, el aceite de oliva muestra mayor estabilidad. El aceite de girasol, en cambio, puede degradarse con más facilidad y generar sustancias menos favorables para la salud arterial si se utiliza con frecuencia en frituras intensas.
Efecto sobre la presión arterial
Diversas investigaciones indican que el consumo habitual de aceite de oliva puede contribuir a reducir tanto la presión sistólica como la diastólica. Sus componentes favorecen el buen funcionamiento del endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos responsable de su elasticidad.
¿Cuál es mejor para los hipertensos?
Para quienes padecen hipertensión, el aceite de oliva virgen extra suele considerarse la opción más recomendable. Su efecto antioxidante y su impacto positivo en la flexibilidad arterial lo posicionan como una alternativa superior dentro de los aceites vegetales.
El aporte de vitamina E del girasol
Cabe señalar que el aceite de girasol es especialmente rico en vitamina E, un antioxidante beneficioso para la piel y el sistema inmunológico. Sin embargo, al evaluar el conjunto de beneficios cardiovasculares, el aceite de oliva mantiene una ventaja clara.
Cómo incorporarlos en la dieta
La recomendación general para personas con hipertensión es utilizar aceite de oliva, preferentemente en crudo para ensaladas y preparaciones frías, y emplearlo con moderación en cocciones suaves. El aceite de girasol puede consumirse de forma ocasional, pero no debería ser la grasa principal en una alimentación enfocada en el control de la presión arterial.
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