Derrame cerebral: 9 señales de alerta que pueden salvar tu vida

El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel mundial, y su pronóstico está estrechamente ligado a la rapidez con la que se actúe.
Reconocer síntomas como asimetría facial, dificultad para hablar o pérdida de estabilidad puede significar la diferencia entre una recuperación favorable y secuelas permanentes. En estos casos, cada minuto cuenta: el tiempo es cerebro.
Parálisis o asimetría facial Uno de los indicios más notorios es la caída de un lado del rostro. Si al sonreír la boca se desvía o un párpado no responde adecuadamente, se trata de una urgencia médica. Generalmente afecta solo una mitad de la cara, debido a la interrupción del flujo sanguíneo en el hemisferio cerebral correspondiente.
Debilidad repentina en los brazos La dificultad para mantener ambos brazos elevados al mismo nivel es una señal de alarma. Si uno desciende sin control o aparece una sensación intensa de hormigueo en una extremidad, puede indicar que el cerebro no está enviando correctamente las señales motoras. Realizar una prueba sencilla de elevación puede ayudar a identificar un posible evento vascular.
Problemas graves para hablar Durante un derrame cerebral, el lenguaje suele alterarse de forma evidente. Puede presentarse afasia (incapacidad para expresarse) o dificultad para pronunciar palabras con claridad. Si la persona no puede repetir una frase simple o habla de manera incoherente, es fundamental buscar atención inmediata.
Confusión y desorientación súbita Perderse en un entorno conocido o no comprender instrucciones básicas son manifestaciones frecuentes. Esta alteración cognitiva puede sentirse como una “niebla mental” que afecta el razonamiento. Si alguien comienza a decir cosas sin sentido o no reconoce su entorno de manera repentina, no debe ignorarse.
Cambios visuales repentinos La pérdida súbita de visión en uno o ambos ojos, o la aparición de visión doble, puede indicar afectación de las áreas visuales del cerebro. Algunas personas describen la sensación como una sombra que cubre parte del campo visual. Al no generar dolor, este síntoma suele subestimarse.
Dolor de cabeza intenso y repentino Un dolor de cabeza extremadamente fuerte, de inicio brusco y diferente a cualquier otro previo, puede sugerir un derrame hemorrágico. A menudo se acompaña de náuseas o rigidez en el cuello. Su aparición abrupta es una señal clara de posible aumento de la presión intracraneal.
Alteraciones del equilibrio y mareo severo La sensación de que todo gira o la incapacidad para caminar con estabilidad pueden indicar compromiso del cerebelo. El vértigo repentino y la falta de coordinación aumentan el riesgo de caídas y requieren valoración urgente.
Entumecimiento de un lado del cuerpo La pérdida de sensibilidad o fuerza en un solo lado —que puede involucrar brazo, pierna y torso— es una manifestación clásica. Si de forma repentina se deja de percibir el tacto o aparece debilidad unilateral, se debe actuar sin demora.
La ventana terapéutica de 4.5 horas Más que un síntoma, es un llamado a la acción. Existe un periodo crítico de aproximadamente 4.5 horas para administrar tratamientos que pueden disolver coágulos y limitar el daño cerebral. Cada minuto sin atención implica la pérdida de millones de neuronas. Ante cualquier sospecha, es indispensable llamar a emergencias de inmediato, ya que la rapidez puede salvar la vida y reducir las secuelas.
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