El cáncer de estómago es silencioso: Aprende a identificar sus síntomas

El cáncer de estómago, también denominado cáncer gástrico, es considerado por la comunidad médica internacional como uno de los tumores más agresivos y mortales en la actualidad. Su alta letalidad se debe, sobre todo, a que suele avanzar de forma silenciosa, lo que complica su detección en etapas tempranas.
En la mayoría de los casos, cuando las personas acuden a una valoración especializada, la enfermedad ya se encuentra en fases avanzadas, lo que disminuye notablemente las posibilidades de éxito terapéutico. Este tipo de cáncer se desarrolla de manera lenta y progresiva, pudiendo tardar años en consolidarse.
Antes de que aparezca un tumor maligno, el revestimiento interno del estómago atraviesa cambios precancerosos. Estas alteraciones celulares suelen pasar desapercibidas, ya que rara vez provocan síntomas evidentes, lo que permite que la enfermedad progrese sin generar señales claras de alarma.
Tipos de cáncer gástrico y su origen
El cáncer gástrico no es una enfermedad homogénea, pues existen distintas variantes según el tipo de célula en la que se origine el tumor.
El adenocarcinoma es la forma más común y representa cerca del 95 % de los casos a nivel mundial. Se desarrolla en las células glandulares que forman la mucosa, la capa interna que protege el estómago.
También están los linfomas gástricos, que surgen del tejido del sistema inmunológico presente en la pared estomacal. Su pronóstico depende del tipo específico y del grado de agresividad.
Otra variante menos frecuente, pero compleja, son los tumores del estroma gastrointestinal (GIST), que se originan en las células intersticiales de Cajal. Aunque algunos pueden ser benignos, otros muestran un comportamiento altamente maligno.
Por último, los tumores carcinoides se forman a partir de células endocrinas encargadas de producir hormonas dentro del estómago. En comparación con el adenocarcinoma, suelen tener menor tendencia a diseminarse a otros órganos.
Síntomas: de señales inespecíficas a manifestaciones graves
Reconocer los síntomas iniciales puede ser difícil, ya que en las primeras etapas suelen confundirse con molestias digestivas comunes. Entre ellas se encuentran la indigestión persistente, sensación de distensión abdominal después de comer, náuseas leves, pérdida repentina del apetito y acidez frecuente.
Cuando estos malestares se vuelven constantes, es fundamental acudir al médico. En fases avanzadas, los signos se intensifican y se vuelven más preocupantes.
Puede presentarse sangre en las heces, vómitos reiterados, pérdida de peso significativa sin causa aparente y dolor abdominal intenso. Otros síntomas de alarma incluyen ictericia (coloración amarillenta de piel y ojos), ascitis (acumulación de líquido en el abdomen) y dificultad progresiva para tragar alimentos.
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