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Estudio explica por qué la inteligencia artificial pierde colores reales

TECNOLOGÍA
Agencias / El Tiempo
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Las imágenes generadas por inteligencia artificial heredan limitaciones de cámaras, pantallas y archivos digitales, reduciendo parte de la riqueza cromática presente en el mundo real.

Las imágenes creadas con inteligencia artificial (IA) pueden parecer realistas, pero muestran una gama de colores más limitada que la que percibe el ojo humano. De acuerdo con un análisis publicado por The Conversation y elaborado por Douglas Goodwin, profesor de Diseño y Artes de los Medios de la Universidad de California, esta diferencia surge por las restricciones acumuladas en cámaras, pantallas, formatos digitales y sistemas de entrenamiento de IA.

El color digital ya nace con limitaciones

Según explicó Goodwin, la mayoría de las imágenes digitales actuales continúan utilizando el espacio de color sRGB, un estándar diseñado originalmente para pantallas más antiguas. Aunque este sistema permite que los colores se vean de manera consistente entre dispositivos, también reduce la cantidad de tonos que pueden representarse.

Esto significa que una fotografía digital no captura exactamente todos los colores visibles para el ojo humano. En su lugar, traduce la información visual a un rango más reducido que puede ser procesado por cámaras, pantallas y archivos digitales.

Los especialistas señalan que la percepción humana del color abarca una gama mucho más amplia que la disponible en los formatos digitales convencionales.

La inteligencia artificial amplifica la pérdida de color

El problema no termina con la fotografía. Los modelos de inteligencia artificial generativa aprenden a partir de millones de imágenes que ya pasaron por procesos de captura, edición, compresión y adaptación a espacios de color limitados.

Como resultado, la IA no aprende directamente de los objetos reales, sino de versiones digitales que ya perdieron parte de su riqueza cromática. Con cada nuevo ciclo de entrenamiento, algunos colores menos frecuentes pueden desaparecer progresivamente de los resultados generados.

De acuerdo con el análisis, los tonos más intensos, los reflejos metálicos y ciertos efectos visuales complejos suelen ser los más difíciles de reproducir para estos sistemas.

El caso de las plantas y las plumas de pavo real

Para explicar esta diferencia, Goodwin utiliza el ejemplo de una planta pothos de neón, conocida por su intenso color verde. Aunque el ojo humano percibe tonalidades vibrantes y luminosas, una fotografía tomada con un teléfono móvil simplifica parte de esos matices para adaptarlos a las limitaciones del dispositivo.

Otro ejemplo es la pluma de pavo real. En la naturaleza, sus colores cambian dependiendo del ángulo de la luz gracias a un fenómeno conocido como iridiscencia. Sin embargo, las fotografías y las imágenes generadas por IA suelen representar una versión más plana y menos dinámica de esos efectos.

El resultado puede parecer visualmente atractivo, pero no reproduce completamente la complejidad cromática observada en el objeto real.

Cómo influye en nuestra percepción visual

Los expertos advierten que esta situación también puede afectar la forma en que las personas perciben determinados colores y objetos. Si la mayoría de las imágenes disponibles en internet muestran versiones reducidas o modificadas de ciertos tonos, esas representaciones pueden convertirse en la referencia visual predominante.

La diferencia es especialmente notable en colores muy saturados, reflejos naturales, superficies iridiscentes y fenómenos luminosos complejos que las pantallas y los modelos de IA todavía tienen dificultades para representar con precisión.

La brecha entre el mundo real y la pantalla

El análisis concluye que las imágenes digitales y las generadas por inteligencia artificial continúan ofreciendo una representación útil y funcional del mundo, pero no una copia exacta de lo que observa el ojo humano.

Para identificar esta diferencia, Goodwin recomienda comparar directamente objetos reales con sus fotografías. Esa distancia entre la experiencia visual y la imagen digital representa la información cromática que queda fuera de los límites tecnológicos actuales. 

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