Infecciones estomacales en temporada de calor: por qué aumentan y cómo prevenirlas

Durante la temporada de calor, las infecciones gastrointestinales se presentan con mayor frecuencia y afectan tanto a niños como a adultos. Este aumento se debe a que las altas temperaturas favorecen la rápida proliferación de microorganismos capaces de contaminar los alimentos.
Si alguna vez te has preguntado por qué la diarrea es más común en verano o qué medidas puedes tomar para prevenirla, a continuación te explicamos las principales causas y las recomendaciones más efectivas para reducir el riesgo de enfermarte.
¿Por qué aumentan las infecciones estomacales cuando hace calor?
El calor acelera la descomposición de los alimentos y crea condiciones ideales para que bacterias como Salmonella y Escherichia coli (E. coli) se multipliquen rápidamente. Estos microorganismos son algunas de las principales causas de las enfermedades gastrointestinales durante los meses más cálidos.
Cuando los alimentos permanecen a temperatura ambiente durante demasiado tiempo o no se conservan adecuadamente en refrigeración, las bacterias pueden reproducirse en pocos minutos. Al consumir alimentos contaminados, es posible desarrollar síntomas como:
Diarrea frecuente. Dolor abdominal y cólicos. Náuseas y vómitos. Fiebre leve o sensación de malestar general.
Además del deterioro de los alimentos, las altas temperaturas también pueden afectar la calidad del agua almacenada y aumentar el riesgo de contaminación cruzada durante la preparación de las comidas.
Dato importante: Un alimento que permanece sin refrigeración en un ambiente caluroso puede convertirse en un riesgo para la salud en menos de dos horas.
¿Cómo prevenir las infecciones gastrointestinales en verano?
Adoptar medidas básicas de higiene y manipulación adecuada de los alimentos puede disminuir considerablemente el riesgo de contraer una infección estomacal. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
Lavarse correctamente las manos: hacerlo con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos y siempre después de ir al baño. Desinfectar frutas y verduras: además de enjuagarlas, utilizar productos desinfectantes adecuados para eliminar microorganismos. Cocinar completamente carnes y mariscos: asegurarse de que el calor llegue al interior de los alimentos para eliminar bacterias y evitar consumir productos crudos o poco cocidos durante la temporada de calor. Evitar la contaminación cruzada: utilizar utensilios y tablas diferentes para manipular alimentos crudos y aquellos listos para consumirse. Mantener la cadena de frío: conservar el refrigerador a temperaturas inferiores a 4 °C y guardar las sobras inmediatamente después de comer. Consumir agua segura: preferir agua potable, hervida o embotellada para beber y preparar alimentos.
Como medida adicional, es recomendable revisar siempre el aspecto de los alimentos. Si presentan cambios en el olor, color o textura, lo más seguro es desecharlos.
Comer en la calle puede aumentar el riesgo
El consumo de alimentos preparados en puestos ambulantes o establecimientos con condiciones sanitarias deficientes representa una de las principales causas de infecciones gastrointestinales durante el verano.
Aunque muchos vendedores cumplen con medidas de higiene, existen factores que pueden incrementar el riesgo, entre ellos:
Refrigeración insuficiente de ingredientes y salsas. Exposición de los alimentos al polvo, insectos y contaminación ambiental. Manipulación inadecuada de los alimentos por falta de instalaciones para el lavado de manos. Uso de agua no potable para preparar bebidas o limpiar utensilios.
Cuando sea posible, conviene elegir establecimientos formales que cuenten con buenas prácticas de higiene, acceso a agua potable y adecuada conservación de los alimentos.
Recomendaciones finales
Para disminuir el riesgo de infecciones gastrointestinales durante el verano, es recomendable consumir alimentos recién preparados, mantener una adecuada hidratación con agua potable o soluciones de rehidratación cuando sea necesario y extremar las medidas de higiene al manipular alimentos.
También es importante prestar especial atención a los niños pequeños y a los adultos mayores, ya que son más vulnerables a las complicaciones derivadas de estas infecciones.
Si una persona presenta diarrea intensa, vómitos persistentes, dificultad para retener líquidos o signos de deshidratación, debe acudir lo antes posible a un profesional de la salud para recibir atención médica y prevenir complicaciones.
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