La batalla por los nuevos consejeros del INE
Mario MaldonadoEl proceso para renovar a tres integrantes del Consejo General del INE entró en su fase decisiva, que es la del intenso cabildeo político. El Comité Técnico de Evaluación hizo su parte al ampliar la lista de aspirantes y perfilar quintetas. El siguiente paso recae en la Cámara de Diputados.
Las tres vacantes ya están abiertas y la Junta de Coordinación Política, a cargo de Ricardo Monreal, deberá construir un acuerdo para que el pleno de la Cámara Baja alcance la mayoría calificada. Si no lo logra, la Constitución prevé que la designación se resuelva por insaculación entre las quintetas, lo que elimina el margen de negociación política en la última etapa. Pero hay favoritos.
Desde Bucareli se impulsa con fuerza a Bernardo Valle, un perfil con trayectoria en el ámbito electoral capitalino y cercanía con el gobierno federal. Fue consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México y ha acompañado decisiones clave alineadas con Morena, lo que lo coloca como una carta viable para el bloque oficialista. Su perfil cumple con el requisito técnico y, sobre todo, con el político.
El segundo espacio apunta a una mujer. Patricia Avendaño, actual titular del Instituto Electoral de la Ciudad de México, figura entre los perfiles. Su nombre es impulsado desde circuitos cercanos al poder judicial local, en particular por Néstor Vargas, el actual presidente del Órgano de Administración Judicial.
El tercer asiento es el más disputado. Ricardo Monreal juega su propia partida y trae al menos tres cartas. La más sólida es Adolfo Román Montero, hoy en la Cámara de Diputados y con pasado directo en la estructura política de la alcaldía Cuauhtémoc durante la gestión de Monreal. Le sigue Armando Ambriz, magistrado electoral cercano al coordinador morenista. Y en una tercera línea aparece Publio Rivera, con experiencia en el Senado y en la propia Junta de Coordinación Política bajo el mando del zacatecano.
Otros nombres que siguen en la conversación, pero con menor probabilidad, son Flavio Cienfuegos, cercano a Guadalupe Taddei y cercano a la actual secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro, quien tiene exposición pero arrastra resistencias internas. Lo mismo ocurre con perfiles técnicos que cumplen en papel, pero no en la lógica de cuotas.
También se habla de Elizabeth Sánchez González, actual presidenta del OPLE de Oaxaca; y de María del Carmen Alanís, con paso por el Tribunal Electoral y el IECM. O de Gabriela Williams Salazar, Erika Estrada Ruiz y Sonia Pérez Pérez, ligadas al ámbito electoral capitalino, así como Claudia Gabriela Villeda Mejía y Daniel Preciado Temiquel, provenientes del ámbito judicial.
Con la reforma electoral en marcha y la renovación escalonada del Consejo General, Morena está cada vez más cerca de consolidar una mayoría casi total dentro del INE.
Las elecciones intermedias serán la primera gran prueba del renovado INE. Ahí se medirá si el Instituto será una autoridad imparcial o si entra en una etapa donde las decisiones clave se procesen con sesgos políticos. La credibilidad del sistema electoral mexicano, construida durante décadas, vuelve a estar en riesgo.
Columna: Tecnología, Turismo y el Mundial
Efectivamente, a veces me clavo en ciertos temas porque me lleno de mucha información o porque “la divina providencia me colma de bendiciones”. En estos días me cayó una avalancha de información que habría sido oro molido antes del Tianguis de Acapulco. Llegó tarde. O, mejor -- leer más
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