La culpa que deja un feminicidio en las familias

Familiares enfrentan dolor, culpa y secuelas emocionales tras un feminicidio que transforma sus vidas para siempre.
A una semana del feminicidio de Silvia Aracely, de 38 años, ocurrido en Monclova, especialistas advierten que el impacto de este delito no termina con la pérdida de la víctima. Además del proceso legal, las familias enfrentan una carga emocional marcada por la culpa, los cuestionamientos y el duelo, sentimientos que pueden prolongarse durante años si no reciben acompañamiento psicológico.
Sandra de Luna, directora general del Comité de Protección y Orientación contra la Violencia Intrafamiliar (COPROVI), explicó que tras un feminicidio es común que padres, hermanos, hijos y demás familiares se pregunten constantemente si pudieron haber hecho algo para evitar la tragedia, una reacción que forma parte del proceso emocional que deja este tipo de violencia.
El peso de la culpa
La especialista señaló que el sentimiento de responsabilidad alcanza no solamente a la familia, sino también a amistades, instituciones e incluso a quienes estuvieron cerca de la víctima. Esa sensación de haber podido intervenir antes suele convertirse en una de las cargas psicológicas más difíciles de superar.
Indicó que quienes quedan a cargo de los hijos de una víctima también enfrentan nuevos retos emocionales y legales, por lo que recomendó buscar atención integral para enfrentar el duelo y comprender las causas que derivaron en el feminicidio.
La violencia también alcanza a los hijos.
De Luna explicó que cuando existen niñas, niños o adolescentes dentro de un entorno de violencia familiar, ellos también son víctimas directas. Presenciar agresiones contra la madre provoca afectaciones psicológicas que pueden influir en la manera en que construirán sus propias relaciones durante la vida adulta.
Advirtió que sin atención especializada existe el riesgo de que normalicen la violencia o reproduzcan patrones aprendidos dentro del hogar.
Romper el silencio sigue siendo clave
La directora de COPROVI destacó que muchas mujeres permanecen durante años dentro del círculo de violencia debido a factores psicológicos que dificultan abandonar a su agresor. Por ello, insistió en la importancia de buscar ayuda profesional antes de que la violencia escale a consecuencias irreparables.
Explicó que el acompañamiento debe incluir apoyo psicológico, jurídico y social, ya que únicamente una atención integral permite que las víctimas recuperen autonomía y puedan reconstruir su proyecto de vida.
La representante de COPROVI consideró que la prevención debe comenzar desde la infancia mediante una educación basada en la igualdad y el respeto, además de fortalecer las políticas públicas enfocadas en atender la violencia familiar.
Actualmente, informó, la organización atiende a 125 mujeres y cada año concluye procesos de atención con alrededor de 350 víctimas. También brinda terapia a niñas y niños afectados por la violencia en sus hogares, al considerar que prevenir estos casos es la mejor herramienta para evitar que más familias enfrenten el dolor, la culpa y las profundas secuelas que deja un feminicidio.
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