La estimulación cerebral puede hacer que las personas se comporten de forma menos egoísta

¿Qué haría falta para que las personas actuaran con menos egoísmo y priorizaran el bienestar ajeno por encima del propio?
Un estudio reciente sugiere que la estimulación eléctrica cerebral podría influir en ello.
Según la investigación, activar de manera simultánea dos regiones específicas del cerebro incrementó la tendencia de los participantes a comportarse de forma altruista. Los hallazgos, publicados el 10 de febrero en PLOS Biology, indican que cuando estas áreas se estimulaban al mismo tiempo, aumentaba la probabilidad de que una persona compartiera una mayor cantidad de dinero con otra.
El investigador principal, Christian Ruff, profesor de neuroeconomía y neurociencia de la decisión en la Universidad de Zúrich, explicó que lograron identificar un patrón de interacción entre regiones cerebrales vinculado con decisiones altruistas. Este descubrimiento, señaló, amplía el conocimiento sobre cómo el cerebro interviene en las decisiones sociales y abre nuevas líneas de estudio sobre cooperación, especialmente en contextos donde el trabajo en equipo es fundamental.
En el experimento participaron 44 voluntarios que jugaron una versión del llamado “Juego del Dictador”. En esta dinámica, debían decidir con rapidez cuánto dinero compartir con otra persona. En cada ronda, las cantidades variaban, y podían resultar más o menos favorables para quien tomaba la decisión en comparación con su pareja.
Mientras jugaban, los participantes llevaban electrodos colocados en el cuero cabelludo que enviaban estimulación eléctrica a los lóbulos frontal y parietal. El objetivo era sincronizar la actividad de estas zonas mediante patrones repetitivos.
Los resultados mostraron que, cuando ambas regiones presentaban ondas gamma sincronizadas —las señales cerebrales más rápidas, relacionadas con procesos como la concentración intensa, el aprendizaje y la resolución de problemas—, los participantes eran ligeramente más propensos a optar por decisiones generosas.
El análisis sugiere que esta estimulación favoreció una mayor consideración hacia la otra persona al evaluar cómo repartir el dinero.
Jie Hu, investigador en psicología de la Universidad Normal del Este de China, destacó que el aspecto novedoso del estudio radica en aportar indicios de una relación causal: al modificar la comunicación dentro de una red cerebral específica mediante estimulación no invasiva, cambiaron de manera consistente las decisiones de reparto, alterando el equilibrio entre el interés propio y el ajeno.
No obstante, los autores reconocieron que no midieron directamente la actividad cerebral durante el experimento, por lo que no pueden afirmar con total certeza una relación causa-efecto entre la estimulación y el aumento del altruismo. En futuras investigaciones, proponen emplear electroencefalogramas (EEG) para observar de forma directa cómo la estimulación impacta en la actividad neuronal.
Aun así, los resultados apuntan a que mejorar la sincronización entre las regiones frontal y parietal podría reducir conductas egoístas. Como señaló el investigador Marius Moisa, fue llamativo comprobar que fortalecer la coordinación entre estas áreas llevó a elecciones más generosas, incluso cuando implicaban un costo personal para quien decidía.
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