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La impulsividad podría indicar dificultades futuras

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Agencias / El Tiempo
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Los estudiantes de tercer grado que con frecuencia presentan problemas de conducta durante la jornada escolar podrían enfrentar un mayor riesgo de rezago académico en la educación media superior e incluso en etapas posteriores de su formación, según un estudio reciente.

La investigación, encabezada por Andrew Koepp, profesor adjunto de Psicología Aplicada en la Escuela Steinhardt de la Universidad de Nueva York (NYU), sugiere que los niños impulsivos o con comportamientos disruptivos pueden desarrollar un patrón de bajo desempeño escolar que persista durante muchos años.

"Nuestros resultados muestran que, desde el punto de vista del comportamiento, la mayoría de los niños experimenta una disminución del autocontrol conforme avanza el día escolar", explicó Koepp en un comunicado de la NYU. "Lo interesante es que aquellos que lograban mantener ese autocontrol durante más tiempo solían destacar académicamente y tenían mayores probabilidades de alcanzar niveles educativos más altos."

No obstante, los investigadores enfatizaron que esta tendencia no es irreversible. Algunos niños lograron superar sus dificultades conductuales, fortalecer su capacidad de autocontrol y mejorar significativamente su desempeño académico.

"Sabemos que el autocontrol permite a los niños evitar distracciones y concentrarse en el aprendizaje. Nuestros hallazgos indican que no se trata únicamente de un rasgo de personalidad, sino de una capacidad que puede agotarse con el tiempo y que, posiblemente, también puede recuperarse", señaló Koepp.

Los resultados fueron publicados recientemente en la revista Developmental Psychology.

Para realizar el estudio, el equipo de la NYU utilizó información de una amplia investigación iniciada a principios de la década de 1990 por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos, que siguió el desarrollo de niños nacidos en 1991 desde su nacimiento hasta los 26 años de edad.

En particular, los investigadores analizaron a 747 estudiantes cuya actividad motora diaria —como correr, saltar y otros movimientos corporales— fue registrada mediante acelerómetros colocados en la cintura durante un periodo de hasta siete días consecutivos cuando cursaban tercer grado.

"Elegimos estudiar a los niños de tercer grado porque esta etapa representa una transición hacia la infancia media, momento en el que comienzan a ejercer un mayor control independiente sobre su comportamiento", explicaron los autores.

Además de estos registros, el equipo recopiló evaluaciones realizadas por los docentes sobre posibles signos de hiperactividad y dio seguimiento al rendimiento académico de los participantes hasta los 26 años.

El análisis mostró que los niños con mayores niveles de impulsividad e hiperactividad tendían a obtener calificaciones más bajas en matemáticas y lectura durante la educación primaria, una desventaja que persistía durante la secundaria. Asimismo, estos estudiantes tenían menos probabilidades de alcanzar niveles educativos más altos en la adultez.

En contraste, quienes demostraban un mayor autocontrol obtenían mejores resultados en matemáticas y lectura y presentaban un 20 % más de probabilidades de cursar estudios universitarios en comparación con los niños más impulsivos.

"Estar dentro del aula exige cierto nivel de autocontrol. Se espera que los estudiantes caminen en lugar de correr, mantengan las manos quietas y permanezcan sentados cuando corresponde", explicó Koepp. "Ejercer ese control requiere un esfuerzo constante y, cuando finalmente termina la jornada escolar, los niños llevan varias horas haciéndolo."

El investigador destacó que existen medidas sencillas que las escuelas pueden implementar para ayudar a los estudiantes a regular mejor sus impulsos y favorecer su desempeño académico.

"Como sociedad, deberíamos valorar espacios como el recreo, ya que ofrecen a los niños la oportunidad de liberar energía y, posiblemente, recuperar parte del autocontrol que han utilizado durante el día. Esto incluso podría traducirse en mejores resultados de aprendizaje", concluyó.

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