La prueba de limpieza puede ayudar a proteger a los bomberos de los productos químicos relacionados con el cáncer

El equipo de los bomberos, impregnado de humo tras las intervenciones, puede contener altos niveles de los llamados “químicos eternos” asociados con el cáncer; sin embargo, una prueba sencilla podría ayudar a reducir los riesgos para la salud de estos profesionales.
Una prueba básica de limpieza permitió detectar compuestos PFAS invisibles en todos los equipos evaluados, incluidas las máscaras respiratorias, según un estudio publicado el 1 de enero en Journal of Hazardous Materials.
Esta prueba no invasiva brinda a los cuerpos de bomberos una herramienta práctica para identificar y disminuir la exposición a estos compuestos químicos presentes en el equipo utilizado durante los incendios, señalaron los autores.
“Es como un humo que nunca desaparece”, comentó Erin Kobetz, directora y responsable principal de la Iniciativa contra el Cáncer en Bomberos de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami.
De acuerdo con Kobetz, estas sustancias químicas pueden trasladarse al hogar junto con el equipo, permanecer en las estaciones y, eventualmente, llegar al torrente sanguíneo.
El cáncer constituye la principal causa de muerte relacionada con el servicio entre los bomberos, y la exposición a PFAS podría ser un factor que contribuya a este riesgo, indicaron los investigadores.
Los PFAS reciben el apodo de “químicos eternos” porque están formados por enlaces muy resistentes entre carbono y flúor, lo que dificulta enormemente su degradación y eliminación.
Desde la década de 1940, estos compuestos se han incorporado a numerosos productos de uso cotidiano, como espumas contra incendios, recubrimientos antiadherentes, envases de alimentos, tapicería con protección antimanchas y prendas impermeables.
Para el estudio, el equipo científico tomó muestras con toallitas de polipropileno en zonas de alto contacto de 12 equipos de protección y máscaras respiratorias, y posteriormente analizó los residuos.
Los resultados mostraron presencia de PFAS en todas las piezas examinadas, incluso en el interior de las máscaras donde los bomberos esperan respirar aire filtrado.
Aunque las cantidades detectadas puedan parecer pequeñas, la exposición acumulada a lo largo de los años podría ser considerable, ya sea por absorción cutánea o por inhalación, advirtieron los autores.
“Nuestro objetivo es mantener los PFAS lejos de la piel, fuera del equipo y también de las estaciones”, señaló Natasha Schaefer Solle, subdirectora del proyecto. “Con una prueba rápida de limpieza, las cuadrillas pueden tomar mejores decisiones antes de que estos riesgos invisibles se conviertan en problemas permanentes”.
Según el estudio, las estaciones de bomberos podrían usar esta técnica para determinar cuándo es necesario lavar el equipo o someterlo a procesos de descontaminación más profundos antes de la siguiente intervención.
Como el procedimiento no daña los materiales, puede aplicarse de manera periódica, especialmente después de incendios de gran magnitud o situaciones donde se haya utilizado abundante espuma con PFAS.
“Es como iluminar una habitación oscura con una luz negra”, explicó el investigador Alberto Caban-Martínez. “De pronto se hace visible aquello que siempre estuvo allí, pero que no habíamos podido ver”.
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