¿Las medidas de protección de COVID-19 también sirven para protegerte del Hantavirus?

Las medidas sanitarias que millones de personas incorporaron durante la pandemia de COVID-19 siguen siendo útiles para prevenir otras enfermedades virales y respiratorias, incluido el hantavirus.
Expertos en salud pública y organismos internacionales señalan que prácticas como utilizar mascarilla, ventilar espacios cerrados y desinfectar superficies ayudan a disminuir el riesgo de exposición a este virus transmitido por roedores silvestres.
Aunque el COVID-19 y el hantavirus se contagian de maneras distintas, varias recomendaciones preventivas coinciden, especialmente en lugares cerrados donde puede existir polvo contaminado con orina, saliva o heces de ratones infectados.
En las últimas semanas, el hantavirus volvió a llamar la atención internacional tras el brote reportado en el crucero MV Hondius, situación que llevó a diversos países, entre ellos México, a reforzar medidas de vigilancia epidemiológica y campañas de prevención.
Cómo ocurre el contagio del hantavirus
El hantavirus se transmite principalmente a través de roedores silvestres infectados. El contagio humano ocurre al inhalar partículas microscópicas provenientes de excremento, saliva u orina de ratones que permanecen suspendidas en el aire.
De acuerdo con información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud, las infecciones suelen presentarse durante labores de limpieza en bodegas, áticos, almacenes, cabañas o viviendas donde existen plagas de roedores.
El virus ingresa principalmente por las vías respiratorias, aunque también se han documentado casos menos frecuentes relacionados con mordeduras o contacto directo con superficies contaminadas.
En países sudamericanos como Argentina y Chile circula la variante Andes del hantavirus, una cepa que ha mostrado una capacidad limitada de transmisión entre personas cuando existe contacto cercano y prolongado.
Medidas heredadas del COVID-19 que ayudan a prevenir hantavirus
Muchas de las acciones impulsadas durante la pandemia continúan siendo efectivas frente al hantavirus.
El uso de mascarillas de alta filtración, como N95 o P100, es una de las recomendaciones más importantes al limpiar espacios cerrados donde pudiera haber rastros de ratones o excremento contaminado.
Estas mascarillas reducen el riesgo de inhalar partículas infectadas, especialmente al manipular objetos almacenados durante mucho tiempo o ingresar a sitios poco ventilados.
La ventilación también es clave. Los especialistas aconsejan abrir puertas y ventanas al menos 30 minutos antes de comenzar la limpieza de bodegas, graneros, trasteros o cabañas cerradas.
El lavado frecuente de manos sigue siendo otra medida preventiva fundamental. Después de manipular materiales potencialmente contaminados, se recomienda usar agua y jabón o soluciones desinfectantes a base de alcohol.
Asimismo, desinfectar superficies de uso común continúa siendo una práctica útil para reducir la exposición a diversos microorganismos.
Diferencias entre COVID-19 y hantavirus
Aunque algunas medidas preventivas son similares, las autoridades sanitarias recuerdan que ambas enfermedades tienen mecanismos de transmisión muy diferentes.
El COVID-19, causado por el SARS-CoV-2, se propaga principalmente entre personas mediante gotas respiratorias y aerosoles, lo que facilitó su rápida expansión mundial entre 2020 y 2023.
Por el contrario, el hantavirus generalmente no se transmite entre humanos. La principal fuente de infección sigue siendo el contacto ambiental con roedores infectados y sus desechos.
La excepción más conocida es el virus Andes, detectado en Sudamérica, donde sí se han registrado casos aislados de transmisión interpersonal bajo condiciones muy específicas de convivencia cercana y prolongada.
Por esta razón, la prevención del hantavirus se enfoca principalmente en el control de roedores y el manejo seguro de espacios contaminados.
Recomendaciones para evitar contagios
Las autoridades de salud aconsejan no barrer ni aspirar en seco lugares donde existan heces o rastros de ratones, ya que estas acciones levantan partículas contaminadas y aumentan el riesgo de inhalación.
La recomendación es humedecer primero las superficies utilizando una mezcla de cloro y agua, generalmente en proporción de una parte de cloro por nueve partes de agua.
Después, se deben limpiar las áreas con toallas desechables utilizando guantes de goma y mascarilla de protección respiratoria.
También es importante sellar grietas, agujeros y espacios en paredes, puertas o tuberías para impedir la entrada de roedores a viviendas y almacenes.
Los especialistas recomiendan guardar alimentos —incluidos los de mascotas— en recipientes herméticos de metal, vidrio o plástico resistente.
Mantener patios limpios, eliminar basura acumulada y almacenar la leña lejos de las viviendas también ayuda a reducir refugios para ratones silvestres.
Cuidados en campamentos y zonas rurales
Quienes realizan actividades al aire libre deben adoptar precauciones adicionales.
Al acampar, se recomienda utilizar tiendas con piso impermeable y evitar dormir directamente sobre el suelo. También es importante almacenar correctamente los alimentos y no dejar restos de comida expuestos durante la noche.
En áreas rurales o boscosas, los expertos sugieren inspeccionar cuidadosamente cabañas o refugios antes de utilizarlos, sobre todo si permanecieron cerrados durante mucho tiempo.
Mantener el césped corto y retirar acumulaciones de madera, hojas o escombros alrededor de las viviendas ayuda a disminuir la presencia de roedores.
Síntomas y cuándo buscar atención médica
Los síntomas iniciales del hantavirus pueden confundirse con otras infecciones respiratorias o virales. Entre los más frecuentes están fiebre, dolores musculares, fatiga, escalofríos, náuseas y dolor abdominal.
En los casos más graves, la enfermedad puede evolucionar hacia un síndrome pulmonar severo.
La Secretaría de Salud recomienda acudir de inmediato a valoración médica si aparecen síntomas respiratorios tras haber estado en contacto con espacios contaminados por roedores.
Actualmente no existe un antiviral específico aprobado para tratar el hantavirus. El tratamiento se basa principalmente en cuidados intensivos, oxigenoterapia y vigilancia médica temprana.
La prevención sigue siendo la herramienta más importante
Especialistas en salud pública coinciden en que muchas medidas aprendidas durante la pandemia continúan siendo útiles para disminuir riesgos sanitarios.
El uso de mascarillas durante actividades de limpieza, la ventilación adecuada y la higiene frecuente siguen siendo herramientas eficaces para reducir la exposición al hantavirus y otras infecciones.
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