Logran glóbulos blancos «con batería extra» que no dejan de golpear al cáncer

Uno de los principales retos de la inmunoterapia actual no solo consiste en lograr que el sistema inmunológico identifique a las células cancerosas, sino también en evitar que sus defensas se debiliten antes de completar su tarea.
En el caso del cáncer de próstata, las células inmunitarias suelen perder fuerza con rapidez, lo que permite que el tumor sobreviva parcialmente.
Sin embargo, un grupo de investigadores de las universidades de Stanford y UCLA ha desarrollado una estrategia innovadora que “reprograma” estas células para dotarlas de una especie de energía prolongada.
A través de una modificación muy sutil en su estructura, los científicos lograron crear células T más eficientes y resistentes. Este avance, publicado en la revista Science, muestra que es posible prevenir el llamado “agotamiento celular”, permitiendo que los glóbulos blancos mantengan un ataque constante contra el tumor sin dañar tejidos sanos.
El problema radica en que muchas de las señales del cáncer de próstata no son completamente ajenas al organismo. Para evitar reacciones autoinmunes, el sistema inmunológico elimina naturalmente a las células más agresivas, dejando un conjunto de defensas menos eficaces que apenas logran activarse frente al tumor. Intentar potenciar estas células con biotecnología siempre ha implicado el riesgo de que pierdan precisión y ataquen tejidos sanos.
El nuevo enfoque evita este inconveniente mediante una técnica denominada ingeniería de “vínculos de captura”. En lugar de hacer a las células más adhesivas, los investigadores modificaron un solo aminoácido para que los glóbulos blancos se activen plenamente únicamente cuando detectan la resistencia física del tumor. Este pequeño cambio basta para reconfigurar las células y convertirlas en agentes mucho más eficaces.
Uno de los aspectos más destacados es la mayor duración de su actividad. Normalmente, al ingresar en tumores sólidos, las células inmunitarias se inactivan rápidamente debido al entorno hostil. En cambio, estas nuevas células modificadas parecen contar con una reserva adicional de energía: en estudios con animales, no solo frenaron el crecimiento del cáncer, sino que permanecieron activas por más tiempo y en mejores condiciones que las convencionales.
Además, los investigadores demostraron que una modificación mínima puede prolongar la interacción entre las células inmunitarias y el tumor, aumentando notablemente su capacidad para destruirlo. Esto equivale a pasar de una respuesta breve a una ofensiva sostenida hasta eliminar la amenaza.
Los resultados han sido especialmente prometedores en el cáncer de próstata, un tipo de tumor que suele resistir las terapias inmunológicas tradicionales. Mientras que los tratamientos actuales pierden efectividad en pocos días, estas células “potenciadas” mostraron una persistencia que podría mejorar el pronóstico de muchos pacientes. Asimismo, la técnica permitiría anticipar qué personas responderán mejor al tratamiento, evaluando la fuerza de la interacción molecular.
Según los investigadores, este enfoque podría aplicarse a otros tipos de cáncer. En conjunto, el hallazgo sugiere que el éxito de la inmunoterapia no depende únicamente de intensificar el ataque, sino de asegurar que las defensas del organismo puedan mantenerse activas el tiempo suficiente para vencer la enfermedad.
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