Más allá del colesterol: qué otros valores predicen el riesgo cardiovascular

En los últimos años, los expertos han señalado la necesidad de analizar el riesgo cardiovascular desde una perspectiva más completa, considerando no solo el colesterol LDL, sino también otros indicadores que permiten anticipar mejor los eventos cardíacos y vasculares.
Este enfoque incorpora factores genéticos, inflamatorios y metabólicos, lo que facilita una prevención más individualizada.
De acuerdo con especialistas, parámetros como la lipoproteína(a), la apolipoproteína B, la resistencia a la insulina y distintos marcadores inflamatorios ayudan a detectar a personas con alto riesgo, incluso cuando los estudios tradicionales muestran valores normales. Estos elementos amplían la evaluación y permiten ajustar las estrategias preventivas de forma más precisa.
La lipoproteína(a), o Lp(a), ha cobrado especial relevancia. Se trata de una partícula similar al colesterol LDL, pero con una proteína adicional que le confiere características particulares. A diferencia del LDL, sus niveles están determinados principalmente por la genética y se mantienen estables a lo largo de la vida. Además de contribuir a la acumulación de grasa en las arterias, tiene efectos inflamatorios y favorece la formación de coágulos, por lo que se considera un factor de riesgo independiente. Esto implica que una persona puede tener colesterol “normal” y aun así presentar un riesgo elevado si la Lp(a) está alta.
Los especialistas coinciden en que el riesgo cardiovascular no depende de un solo indicador, sino de múltiples factores. Entre los más relevantes se encuentran: la Lp(a), el colesterol no-HDL y la apolipoproteína B —que reflejan la cantidad total de partículas dañinas—, los triglicéridos, los niveles de glucosa e insulina, la hemoglobina glicosilada y la relación entre triglicéridos y colesterol HDL, útil para identificar alteraciones metabólicas. También destacan los marcadores inflamatorios, como la proteína C reactiva ultrasensible, así como la ferritina y ciertos estudios genéticos que permiten clasificar el riesgo con mayor precisión.
En este contexto, la inflamación juega un papel central. La enfermedad cardiovascular no se limita a la acumulación de colesterol, sino que implica un proceso inflamatorio crónico en el que intervienen el sistema inmune, el endotelio y el entorno metabólico del paciente. Factores como el estrés prolongado, la mala calidad del sueño, el sedentarismo o la resistencia a la insulina favorecen este estado inflamatorio y aumentan la probabilidad de eventos como infartos o accidentes cerebrovasculares.
Durante décadas, el sistema de salud priorizó la medición del colesterol LDL debido a su facilidad de análisis y a la evidencia disponible en ese momento. Sin embargo, la incorporación de nuevos marcadores ha sido más lenta por cuestiones de costo, acceso y falta de consenso sobre su uso rutinario. Esto ha llevado a que algunos riesgos, especialmente los de origen genético, puedan pasar desapercibidos en evaluaciones tradicionales.
Actualmente, la tendencia apunta hacia un enfoque integral y personalizado. Esto incluye cambios en el estilo de vida, como una alimentación equilibrada, ejercicio regular, control del peso, buen descanso y abandono del tabaco, además del uso de tratamientos farmacológicos cuando es necesario. También se están desarrollando terapias innovadoras dirigidas a reducir específicamente la Lp(a), lo que abre nuevas posibilidades en la prevención cardiovascular.
En síntesis, el colesterol es solo una pieza del panorama. Comprender el riesgo cardiovascular en su totalidad requiere integrar información genética, metabólica e inflamatoria, junto con el contexto clínico y los hábitos de vida, para lograr una prevención más efectiva y adaptada a cada persona.
ENFERMEDADES : Scroll infinito y falta de atención: por qué es hora de revalorizar la lectura en papel
Países como Suecia y Noruega, que durante años lideraron la digitalización educativa, han comenzado a revertir ese modelo tras más de una década de implementación. Lo que en su momento se consideró un avance tecnológico ahora es evaluado, según un informe de la UNESCO, como -- leer más
Noticias del tema