'Noctámbulos' en riesgo de cinturas más anchas y corazones poco saludables

Las personas que suelen acostarse tarde podrían tener una mayor probabilidad de presentar niveles elevados de colesterol y un mayor porcentaje de grasa corporal, según una investigación reciente.
El estudio, realizado con 287 mujeres en Nueva Zelanda, encontró que tanto las personas madrugadoras como las noctámbulas consumían una cantidad similar de alimentos a lo largo del día. Sin embargo, la diferencia estaba en el horario en que comían.
La autora principal del estudio, Rozanne Kruger, profesora e investigadora en nutrición de la Universidad Griffith, en Brisbane, Australia, señaló que los resultados muestran que el momento de las comidas puede ser tan importante como la calidad de los alimentos. Añadió que concentrar la alimentación en horas más tempranas y reducir el consumo de alimentos durante la noche podría ser una estrategia útil para mejorar la salud de quienes tienen un cronotipo nocturno.
El cronotipo describe el patrón natural de sueño y vigilia de cada persona, clasificándolas, por ejemplo, como madrugadoras o noctámbulas.
En la investigación participaron mujeres de entre 18 y 45 años. Los científicos evaluaron el cronotipo de cada una, su estado general de salud y sus hábitos de alimentación.
Los resultados mostraron que las mujeres que se acostaban más tarde tendían a seguir patrones alimentarios menos saludables. En comparación con las madrugadoras, consumían una menor cantidad de alimentos durante la mañana, antes de las 10:00 horas, y concentraban una mayor proporción de alimentos con alto contenido energético entre las 8:00 de la noche y las 3:00 de la madrugada.
En contraste, las mujeres que se dormían y despertaban temprano distribuían una mayor parte de su alimentación durante las primeras horas del día.
Los investigadores explicaron que comer durante la noche, cuando el organismo está preparado para descansar, representa un mayor desafío para el metabolismo. En ese periodo, el cuerpo tiende a almacenar los alimentos ricos en energía en forma de grasa, en lugar de utilizarlos como fuente de combustible.
Como consecuencia, las participantes con hábitos nocturnos presentaban con mayor frecuencia un porcentaje más elevado de grasa corporal y una mayor acumulación de grasa en la zona abdominal en comparación con las madrugadoras.
Además, las mujeres que comían más durante la noche mostraron niveles más altos de grasas en la sangre, incluido el colesterol.
El estudio también encontró que la regulación de la glucosa era menos eficiente en las participantes con cronotipo nocturno.
Kruger explicó que el cronotipo influye tanto en las preferencias alimentarias como en el comportamiento y el metabolismo. Aunque ambos grupos ingerían cantidades similares de energía a lo largo del día, destacó que el factor determinante era el horario en que consumían los alimentos.
Los hallazgos fueron publicados recientemente en la revista científica Frontiers in Nutrition.
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