Obispo pide no caer en violencia vicaria

Obispo de Saltillo llama a responder con paz ante la violencia vicaria creciente en Coahuila
La reciente vinculación a proceso de una mujer por el delito de violencia vicaria en Saltillo, la primera registrada en Coahuila, abrió nuevamente el debate sobre esta problemática social que ha cobrado visibilidad en los últimos días. El tema ha generado reacciones en distintos sectores, entre ellos la Iglesia católica, que llamó a reflexionar sobre las causas profundas de la violencia y la forma en que la sociedad responde ante los conflictos.
Para el obispo de la diócesis de Saltillo, Hilario González, la violencia no surge de manera espontánea, sino que suele ser consecuencia del miedo, la impotencia o la frustración que experimentan las personas ante situaciones que sienten fuera de su control. En ese contexto, advirtió que muchas veces las reacciones violentas terminan afectando a los más vulnerables, incluidos los propios hijos o integrantes de la familia, quienes no son responsables del conflicto de fondo.
La violencia como reacción emocional
El prelado explicó que, cuando alguien se siente inseguro, temeroso o frustrado, puede reaccionar de forma violenta como un mecanismo inmediato, aunque poco reflexivo. Señaló que este tipo de respuestas suelen carecer de un análisis profundo y terminan causando daños mayores. Por ello, subrayó la importancia de distinguir entre reaccionar y responder, ya que una respuesta implica reflexión, valoración de consecuencias y responsabilidad personal.
La importancia de buscar ayuda
Hilario González consideró fundamental que las personas que atraviesan situaciones de desesperación busquen ayuda adecuada antes de que el conflicto escale. Destacó el papel que pueden desempeñar los centros de escucha, los grupos de apoyo y los movimientos comunitarios, especialmente aquellos vinculados a la pastoral social en las parroquias, como espacios donde se puede acompañar y orientar a quienes enfrentan crisis emocionales o familiares.
Parroquias como espacios de paz
El obispo enfatizó que las celebraciones religiosas y la vida parroquial deben ser lugares que fomenten la paz interior y la reconciliación, no escenarios de confrontación. Afirmó que la fe y la comunidad pueden ayudar a pacificar el corazón, lo cual se refleja en decisiones más serenas y responsables frente a los problemas cotidianos.
Un llamado a la reflexión social
El líder religioso hizo un llamado a la sociedad a no normalizar la violencia vicaria ni ningún otro tipo de agresión. Insistió en que es necesario poner los medios adecuados para aprender a responder con diálogo y cordialidad, evitando que el dolor y la frustración se traduzcan
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