OCDE ubica a México entre los países con más jóvenes sin estudio ni empleo

México continúa entre los países con más jóvenes fuera de la escuela y el empleo dentro de la OCDE, pese a la expansión de programas sociales.
México se mantiene entre las naciones con mayor proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un fenómeno que especialistas atribuyen a factores estructurales que van más allá de los apoyos económicos implementados en los últimos años.
México supera ampliamente el promedio de la OCDE
De acuerdo con datos comparables de la OCDE, la proporción de jóvenes fuera del sistema educativo y del mercado laboral se ha mantenido cercana al 20% en mediciones recientes y alcanzó niveles cercanos al 24% en algunos años previos a 2018.
Estas cifras prácticamente duplican el promedio del organismo internacional, que ronda el 12%, situando a México de manera recurrente entre los países con mayor incidencia de este fenómeno.
Las comparaciones internacionales muestran que el país suele ubicarse junto a naciones como Turquía, Italia y Grecia entre los niveles más elevados del indicador.
Especialistas advierten problemas estructurales
Para el especialista en educación Fernando Ruiz, la principal preocupación es que el indicador ha mostrado pocos cambios significativos durante más de una década.
Según explicó, la permanencia de estas cifras refleja problemas estructurales relacionados con la informalidad laboral, las brechas educativas y la desigualdad social.
El experto señaló que las becas pueden aliviar dificultades económicas, pero no necesariamente resuelven factores que impulsan el abandono escolar o dificultan la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.
Más allá de las transferencias económicas
Ruiz consideró que la estrategia pública debe enfocarse en construir trayectorias integrales para los jóvenes, incluyendo permanencia escolar, orientación vocacional, salud mental, formación pertinente y acceso a empleos formales.
Afirmó que mantener políticas centradas únicamente en apoyos monetarios limita la capacidad de modificar las causas profundas del problema.
Advierten riesgos para la escolaridad
Por su parte, Jimena Hernández sostuvo que el fenómeno debe analizarse como un problema de exclusión social y económica, además de educativa.
La académica explicó que los jóvenes enfrentan diversos obstáculos, entre ellos problemas de salud, embarazos, responsabilidades de cuidado familiar y la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo.
También alertó sobre posibles retrocesos en materia educativa, al señalar que indicadores relacionados con la conclusión de estudios muestran señales de deterioro.
Mercado laboral sigue siendo un desafío
La investigadora indicó que México mantiene un mercado laboral fragmentado, con pocas oportunidades de empleo formal para jóvenes que no concluyen el bachillerato.
Asimismo, señaló que algunos programas de apoyo podrían generar incentivos contrapuestos para ciertos sectores de la población juvenil, especialmente entre quienes enfrentan mayores carencias económicas.
Finalmente, Hernández llamó a evitar la estigmatización de los jóvenes y enfatizó que las dificultades para acceder a educación de calidad y empleos dignos responden a barreras estructurales que aún no han sido resueltas.
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