Poor qué cada vez más gente que nunca ha fumado sufre cáncer de pulmón

Durante muchos años se asumió que reducir el consumo de tabaco implicaba automáticamente una menor incidencia de cáncer de pulmón. No obstante, mientras el tabaquismo disminuye a nivel global, los especialistas observan un fenómeno desconcertante: cada vez más diagnósticos corresponden a personas que nunca han fumado.
Este tipo de cáncer, conocido como LCINS, está aumentando proporcionalmente y, según un estudio reciente publicado en Trends in Cancer, no es simplemente una versión del cáncer asociado al tabaco, sino una enfermedad con características biológicas propias.
La doctora Deborah Caswell, investigadora del University College London y autora principal del trabajo, advierte que el estigma ligado al tabaquismo complica la detección temprana en quienes jamás han fumado. Los primeros síntomas —tos persistente, cansancio o leves molestias al tragar— suelen ser poco específicos, lo que lleva tanto a pacientes como a médicos a descartar inicialmente un diagnóstico oncológico. Al no existir antecedentes de consumo de cigarrillos, el cáncer no suele considerarse de inmediato, y muchos casos se detectan en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de tratamiento curativo disminuyen considerablemente.
Una biología diferente
El estudio revela que estos tumores presentan un perfil molecular distinto. A diferencia del cáncer en fumadores, donde abundan mutaciones provocadas por los carcinógenos del tabaco, en los no fumadores suelen encontrarse menos alteraciones genéticas, pero más precisas y determinantes, conocidas como mutaciones conductoras. Entre ellas destacan cambios en genes como EGFR o ALK.
Esta particularidad tiene implicaciones terapéuticas importantes: por un lado, estos tumores tienden a responder peor a la inmunoterapia convencional; por otro, pueden beneficiarse más de terapias dirigidas, que actúan sobre alteraciones específicas y suelen ser más selectivas y menos tóxicas que la quimioterapia tradicional.
Factores ambientales y predisposición genética
Si el tabaco no es el detonante principal, la atención se dirige hacia otros factores. Las investigaciones actuales analizan tanto variantes genéticas heredadas que aumentan la susceptibilidad como exposiciones ambientales, entre ellas la contaminación del aire, el radón, el humo de segunda mano y la radiación. Además, la inflamación pulmonar crónica también podría desempeñar un papel relevante.
Los expertos plantean la necesidad de un cambio en la forma de abordar esta enfermedad. El propósito es desmontar la idea de que no fumar elimina por completo el riesgo y desarrollar modelos predictivos que permitan identificar a no fumadores con mayor probabilidad de padecer cáncer de pulmón. De este modo, podrían implementarse estrategias de detección precoz mediante estudios de imagen y programas preventivos, con el objetivo de mejorar el pronóstico de quienes, pese a no haber fumado nunca, enfrentan esta enfermedad.
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