Premio Pfizer 2026 para una vacuna personalizada que combate tumores sólidos

Un importante avance en el campo de la oncología fue reconocido este jueves con el Premio Pfizer a la Investigación 2026.
El galardón distingue el desarrollo de una vacuna terapéutica personalizada creada en Ginebra, la cual ha mostrado resultados sobresalientes al generar mejorías clínicas en más de la mitad de los pacientes con tumores sólidos avanzados que participaron en su primer ensayo.
La iniciativa, encabezada por el Hospital Universitario de Ginebra (HUG) en colaboración con la Universidad de Ginebra, es el resultado de 15 años de trabajo científico continuo.
El premio incluye una financiación de 20.000 francos suizos (cerca de 22.000 euros), destinada a respaldar investigaciones destacadas en áreas clave como la inmunología y la oncología.
A diferencia de las vacunas preventivas, esta propuesta tiene un enfoque terapéutico: busca entrenar el sistema inmunitario del propio paciente para identificar y atacar sus células tumorales, ofreciendo una alternativa a tratamientos convencionales como la quimioterapia.
Resultados clínicos prometedores
El ensayo, cuyos hallazgos fueron publicados en Cancer Research Communications, incluyó a 34 personas con tumores sólidos en etapa avanzada que ya no respondían a otras terapias.
Cada paciente recibió seis dosis de su vacuna individualizada a lo largo de nueve semanas. Más de la mitad presentó evolución favorable, ya sea mediante estabilización de la enfermedad o una prolongación significativa de la supervivencia.
Los investigadores destacaron también la ausencia de efectos secundarios relevantes. El doctor Eugenio Fernández, del área de Oncología del HUG, subrayó que este aspecto es fundamental, especialmente frente a la toxicidad de terapias tradicionales. Al emplear material biológico del propio paciente, se reduce el riesgo de rechazo y se optimiza la precisión del ataque inmunológico.
Cómo funciona la vacuna personalizada
La estrategia se basa en un procedimiento en dos etapas. Primero, se extraen células tumorales del paciente y se inactivan con radiación para conservar sus antígenos, que servirán como señal para que el sistema inmunitario identifique el cáncer.
Después, se implantan bajo la piel pequeñas cápsulas con células humanas modificadas genéticamente, capaces de liberar de forma continua un adyuvante que estimula la respuesta inmune.
Según explicó el investigador Rémi Vernet, este sistema proporciona al organismo una guía detallada para reconocer y atacar el tumor. El adyuvante, además, actúa como refuerzo para reactivar un sistema inmunológico debilitado por tratamientos previos, superando así una de las principales limitaciones de intentos anteriores de vacunas terapéuticas.
Retos y próximos pasos
Aunque los resultados iniciales son alentadores, los responsables del proyecto advierten que aún se requieren estudios más amplios. El doctor Nicolas Mach señaló que el siguiente objetivo será comprobar la eficacia de la vacuna en poblaciones mayores y en fases más tempranas del cáncer.
Para avanzar hacia ensayos clínicos de mayor escala, será necesario obtener financiación adicional. En este sentido, recibir el Premio Pfizer representa un impulso estratégico, ya que puede facilitar la captación de recursos para continuar desarrollando esta innovadora terapia personalizada.
ENFERMEDADES: Intervenciones en la microbiota: una vía para mejorar la tolerancia a los tratamientos oncológicos
El control de la toxicidad gastrointestinal continúa siendo uno de los principales desafíos en la práctica clínica, ya que hasta 90 % de los pacientes presenta síntomas que pueden afectar la adherencia al tratamiento. Una revisión sistemática reciente con metanálisis analizó -- leer más
Noticias del tema