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Qué significan los números y cómo monitorearlos correctamente

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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La presión arterial es el indicador que cuantifica la fuerza con la que la sangre presiona las paredes arteriales al desplazarse por el organismo. Se representa mediante dos cifras: la sistólica y la diastólica, cada una correspondiente a una fase distinta del ciclo cardíaco.

Desde el punto de vista médico, la presión sistólica corresponde al momento en que el corazón se contrae y expulsa sangre hacia las arterias, mientras que la diastólica refleja la presión existente cuando el músculo cardíaco se relaja y se llena nuevamente. Analizar ambas cifras es fundamental para valorar la salud cardiovascular y detectar alteraciones de forma temprana.

Diferencia entre presión sistólica y diastólica

El valor superior de la medición, la sistólica, indica la presión máxima generada durante el bombeo cardíaco. En cambio, el valor inferior, la diastólica, señala la presión mínima cuando el corazón está en reposo entre latidos.

Para el personal sanitario, distinguir entre ambas es clave: una sistólica elevada puede sugerir hipertensión sistólica aislada, mientras que una diastólica alta puede relacionarse con rigidez arterial u otros trastornos vasculares.

Rangos considerados normales

De acuerdo con recomendaciones clínicas internacionales, una cifra aproximada de 120/80 mmHg se considera normal en adultos sanos. Valores entre 120-129 mmHg de sistólica y 80-84 mmHg de diastólica se catalogan como elevación leve o estado previo a hipertensión, mientras que registros superiores ameritan valoración médica.

Cabe señalar que estos parámetros pueden modificarse según la edad, el sexo y las condiciones de salud de cada persona. Por ello, la vigilancia periódica permite identificar cambios relevantes y aplicar medidas preventivas a tiempo.

Relevancia de una medición adecuada

Para garantizar resultados confiables, es indispensable emplear un manguito del tamaño correcto y mantener el brazo a la altura del corazón. También se aconseja descansar al menos cinco minutos antes de la medición y evitar conversar o moverse durante el procedimiento.

Una técnica inadecuada puede generar cifras erróneas, ya sean artificialmente altas o bajas, lo que influye negativamente en el diagnóstico y seguimiento de trastornos como hipertensión o hipotensión.

Registro y control continuo

Anotar diariamente los valores obtenidos facilita la detección de patrones o fluctuaciones. Es útil registrar fecha, hora, presión sistólica, diastólica y cualquier síntoma asociado.

Estos datos permiten al equipo médico ajustar tratamientos, recomendar modificaciones en el estilo de vida y evaluar la eficacia de fármacos antihipertensivos o intervenciones preventivas.

Identificación de signos de alerta

Aunque la hipertensión suele no presentar síntomas evidentes, algunas personas pueden experimentar dolor de cabeza intenso, mareos, alteraciones visuales o palpitaciones, situaciones que requieren atención médica inmediata.

Por otro lado, la presión baja puede manifestarse con mareo, desmayo o fatiga marcada. Reconocer estas señales facilita actuar con rapidez y reducir el riesgo de complicaciones mayores.

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