Reloj biológico interno vinculado al riesgo de demencia

Un nuevo estudio sugiere que los trastornos del sueño podrían ser un indicio temprano de demencia.
Los investigadores informaron en Neurology que los ritmos circadianos debilitados y fragmentados se asocian con un mayor riesgo de desarrollar demencia.
De hecho, las personas con ritmos circadianos poco sólidos presentaron más del doble de probabilidad de padecer esta enfermedad.
“Sabemos que los ritmos circadianos cambian con la edad, y la evidencia indica que sus alteraciones pueden constituir un factor de riesgo para trastornos neurodegenerativos como la demencia”, señaló Wendy Wang, autora principal del estudio y profesora asociada de epidemiología y medicina interna en el UT Southwestern Medical Center de Dallas.
Según explicó, el equipo midió los patrones de actividad y descanso y observó que quienes tenían ritmos más débiles y entrecortados —o alcanzaban su mayor nivel de actividad más tarde en el día— mostraban un riesgo superior de demencia.
El ritmo circadiano corresponde al reloj biológico interno que regula el ciclo de sueño y vigilia a lo largo de las 24 horas, y también influye en funciones como la secreción hormonal, la digestión y la temperatura corporal, guiado por el cerebro y la luz ambiental.
Cuando el ritmo circadiano es firme, el organismo se sincroniza mejor con el ciclo diario y mantiene horarios de sueño relativamente constantes, incluso frente a cambios de rutina o de luz estacional. En cambio, ritmos débiles hacen que el reloj interno sea más vulnerable a estas variaciones.
Para la investigación, se dio seguimiento a casi 2.200 adultos con una edad promedio de 79 años que no presentaban demencia al inicio. Todos llevaron pequeños monitores adheridos al pecho durante unos 12 días para registrar sus patrones circadianos y fueron observados durante aproximadamente tres años; en ese período, 176 desarrollaron demencia.
Los participantes se clasificaron en tres grupos según la solidez de su ritmo circadiano, y luego se compararon los extremos: ritmo fuerte frente a ritmo débil.
Entre las 727 personas con ritmos débiles, 106 desarrollaron demencia, frente a 31 de 728 participantes con ritmos fuertes, lo que equivale a casi 2,5 veces más riesgo en el grupo con ritmos deteriorados.
El riesgo también fue mayor en quienes alcanzaban su pico de actividad más avanzado en la tarde. Aquellos cuyo máximo se producía alrededor de las 2:15 p. m. o más tarde tenían un 45% más riesgo que quienes lo alcanzaban entre la 1:11 y las 2:14 p. m.
Un pico tardío podría reflejar una desalineación entre el reloj interno y los cambios de luz estacionales.
Wang señaló que estas alteraciones pueden interferir en procesos como la inflamación o el sueño, favoreciendo la acumulación de placas amiloides o dificultando su eliminación del cerebro.
La investigadora agregó que futuros trabajos deberían explorar intervenciones dirigidas al ritmo circadiano —como la terapia con luz o ajustes en los hábitos de vida— para evaluar si ayudan a disminuir el riesgo de demencia.
ENFERMEDADES: Mejor sueño: el beneficio añadido de tus propósitos de Año Nuevo
Mientras muchas personas se disponen a fijar propósitos de Año Nuevo relacionados con “comer mejor” y “hacer más ejercicio”, nuevas evidencias indican que estos hábitos también pueden favorecer la calidad del sueño. Un informe de la Academia Estadounidense de Medicina -- leer más
Noticias del tema