Revisión del T-MEC marcará el rumbo de la industria en 2026

El inicio de 2026 coloca a la industria manufacturera mexicana frente a uno de sus momentos más determinantes de la última década: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Para el norte de Coahuila, y en particular para Piedras Negras, el proceso no es un tema diplomático abstracto, sino una variable directa que define empleo, inversión y estabilidad económica regional.
Durante 2025, la aplicación de aranceles promovidos por el expresidente estadounidense Donald Trump, incluso en sectores protegidos por el T-MEC, alteró de forma significativa la dinámica comercial en la frontera norte. Las medidas impactaron especialmente a las cadenas productivas vinculadas a la exportación, donde la región de Piedras Negras funge como un punto estratégico de cruce y manufactura.
Empresas de los sectores automotriz, metalmecánico, eléctrico y de manufactura avanzada enfrentaron incrementos en costos operativos, retrasos logísticos y un entorno de incertidumbre que ralentizó nuevos proyectos de inversión. De acuerdo con estimaciones del sector empresarial, algunos envíos industriales llegaron a registrar sobrecostos de hasta 15%, reduciendo la competitividad frente a otros corredores industriales de América del Norte.
El impacto local de una política global
Aunque los aranceles se definieron desde Washington, sus efectos se sintieron con fuerza en ciudades fronterizas como Piedras Negras, donde la economía depende en gran medida de la industria maquiladora de exportación. Miles de empleos directos e indirectos están vinculados al comercio con Estados Unidos, por lo que cualquier alteración en las reglas del juego comercial tiene consecuencias inmediatas en la región.
En este contexto, Alejandro Ruiz Rueda, presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (INDEX) Coahuila Norte, subrayó que la prioridad del sector en 2026 será lograr una renegociación del T-MEC que brinde certidumbre jurídica y comercial. El objetivo, explicó, es que las empresas establecidas en México puedan mantener su operatividad y recuperar el ritmo de crecimiento observado antes de la escalada arancelaria.

Reconoció que el proceso será distinto a revisiones anteriores debido al entorno generado en 2025, pero insistió en que la industria buscará condiciones que otorguen estabilidad y previsibilidad, especialmente en regiones fronterizas altamente expuestas al comercio exterior.
Un escenario de alta complejidad para México
Analistas en comercio internacional coinciden en que la revisión del T-MEC podría transformarse en una renegociación profunda, con implicaciones más amplias que una simple actualización técnica. El especialista Jorge Molina señaló que los acontecimientos registrados a lo largo de 2025 prepararon el terreno para un proceso complejo, marcado por múltiples frentes de presión hacia México.
Entre ellos destacó los aranceles impuestos por Estados Unidos pese a las reglas del tratado, la crisis sanitaria provocada por el gusano barrenador, los cuestionamientos a la reforma energética, las tensiones en la agroindustria —especialmente el jitomate— y las acusaciones de narcolavado contra instituciones financieras mexicanas.
Molina explicó que algunos temas se discutirán en el ámbito trilateral, como las reglas de comercio, las medidas sanitarias y fitosanitarias, los obstáculos técnicos y la política hacia China, mientras que otros se abordarán mediante negociaciones bilaterales, reflejando las diferencias estructurales entre los tres países.

Riesgo real para el comercio regional
La Cámara Internacional de Comercio de México (ICC México) advirtió que el riesgo de una terminación del T-MEC no puede descartarse, lo que colocaría en una posición vulnerable al comercio regional. El organismo recordó que el tratado concentra cerca del 30% del PIB mundial, con 1.93 billones de dólares en comercio regional, y que desde 2020 el intercambio en América del Norte ha crecido 37%.
Uno de los puntos más delicados es la posible modificación de la cláusula de caducidad, que, de eliminarse o alterarse, permitiría la expiración automática del acuerdo sin periodos de transición, afectando gravemente las cadenas de suministro, la inversión extranjera directa y el empleo, particularmente en regiones manufactureras como Coahuila Norte.
Entre alineación y pendientes internos
Desde el sector empresarial, la Coparmex consideró que México ha comenzado a enviar señales de alineación estratégica, como la aprobación de aranceles de hasta 50% a productos asiáticos, principalmente de China, en concordancia con la política comercial estadounidense. No obstante, su presidente, Juan José Sierra Álvarez, advirtió que reformas internas —como la del Poder Judicial y la eliminación de órganos autónomos— podrían complicar las negociaciones.

El IMCO reiteró su preocupación por la política energética que fortalece a Pemex y CFE, mientras que el abogado Mario Valencia, de Galicia Abogados, subrayó que la revisión será un proceso técnico, centrado en compromisos ambientales, energéticos y laborales.
Para Kenneth Smith Ramos, del COMCE, la clave será la capacidad técnica de México para defender su posición, recordando que el país es el principal destino de las exportaciones estadounidenses. En ese tablero, Piedras Negras y el norte de Coahuila no solo observan el proceso: se juegan su futuro económico.
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