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Sarcopenia: ¿A qué edad comienza la pérdida de masa muscular?

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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La disminución de la masa muscular, conocida como sarcopenia, puede comenzar a hacerse evidente entre los 30 y 35 años, un proceso que suele asociarse erróneamente solo con la vejez, pero que en realidad inicia mucho antes.

Esta condición se caracteriza por una pérdida gradual del volumen y la fuerza muscular, lo que puede afectar la autonomía y la calidad de vida a largo plazo.

Afortunadamente, no se trata de un fenómeno irreversible. Existen estrategias respaldadas por la evidencia científica que permiten prevenirla y reducir su impacto, favoreciendo el mantenimiento de una buena salud muscular con el paso del tiempo.

Investigaciones publicadas en The Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle señalan que, a partir de los 30 años, la masa muscular puede disminuir entre un 3% y un 8% por cada década, una pérdida que tiende a acelerarse de forma notable después de los 60 años.

Este cambio en la composición corporal responde a múltiples factores, como la disminución de la actividad física, los cambios hormonales naturales y los hábitos alimentarios. Comprender estos elementos resulta clave para adoptar medidas preventivas y proteger la masa muscular.

Estrategias eficaces para conservar la masa muscular

La ciencia ofrece pautas claras para contrarrestar la sarcopenia, y la incorporación de ciertos hábitos puede generar una diferencia significativa.

El entrenamiento de fuerza se destaca como la estrategia más efectiva. El American College of Sports Medicine afirma que los ejercicios con resistencia son fundamentales para conservar e incluso aumentar la masa muscular a cualquier edad. No es necesario realizar rutinas exhaustivas: con dos o tres sesiones semanales enfocadas en los principales grupos musculares, utilizando pesas ligeras, bandas elásticas, máquinas o el propio peso corporal, se pueden lograr beneficios importantes. La clave está en aplicar una sobrecarga progresiva, ajustando la intensidad a las capacidades individuales.

La alimentación, en particular el consumo adecuado de proteínas, es otro pilar esencial. El American Journal of Clinical Nutrition recomienda una ingesta proteica mayor a la estándar en adultos activos, sobre todo a partir de los 35 años. Distribuir la proteína a lo largo del día, en lugar de concentrarla en una sola comida, favorece la síntesis muscular. Alimentos como huevos, pescado, legumbres, lácteos y carnes magras son excelentes fuentes.

El descanso de calidad suele pasarse por alto, pero es determinante. El desarrollo y la reparación muscular ocurren durante la recuperación, no durante el ejercicio. Dormir menos de seis horas por noche se ha asociado con una mayor pérdida de masa muscular, según Sleep Medicine Reviews. Un sueño reparador es esencial para regular hormonas como la del crecimiento y el cortisol, que influyen directamente en el mantenimiento del tejido muscular.

Hábitos cotidianos que fortalecen la salud muscular

Además del ejercicio estructurado y la nutrición, el estilo de vida diario tiene un impacto importante en la masa muscular.

Mantenerse activo durante el día es fundamental. Actividades simples como caminar, subir escaleras, cargar objetos o levantarse con frecuencia durante la jornada laboral ayudan a estimular los músculos. La Organización Mundial de la Salud advierte que el sedentarismo prolongado acelera la pérdida muscular, incluso en personas jóvenes, por lo que cada movimiento suma.

Por último, es importante evitar las dietas extremas. Las restricciones calóricas severas, especialmente aquellas bajas en proteínas, pueden provocar una pérdida significativa de masa muscular junto con la grasa corporal. Diversos estudios muestran que perder peso sin un estímulo muscular adecuado reduce de manera considerable la masa magra.

Por ello, se recomienda contar con la asesoría de un profesional en nutrición para diseñar planes de alimentación equilibrados y seguros. Aplicar estas recomendaciones no solo ayuda a conservar la masa muscular, sino que también promueve un bienestar integral y sostenido a lo largo del tiempo.

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