Sucesos... Resistencia civil
José Mariano OrozcoLa resistencia civil no es algo nuevo; podemos encontrar ejemplos en diferentes épocas de la humanidad, como el caso de las parteras hebreas que lo practicaban para salvar a niños recién nacidos; así como León Tolstoi quien pregonaba sus principios cristianos y basados en la paz para poder influir en los grandes pensadores de la sociedad, en la India, Mahatma Gandhi fue un gran luchador por la independencia de ese enorme país (1919-1947) así como para procurar la diversidad étnica y religiosa. Otros movimientos notables que han tenido excepcionales triunfos han ocurrido en muchos otros países como Polonia (con “Solidaridad”, en Checoslovaquia, con la “Primavera de Praga”, en Sudáfrica, el “Apartheid”, impulsado por Nelson Mandela).
En tiempo más recientes se cuenta con el aprovechamiento de las redes sociales que propician una difusión masiva a bajo costo y en corto tiempo, como fue el caso del éxito de la “Primavera Árabe” o del “Black Lives Matter”. Sin embargo, el uso de la tecnología puede ser abordado tanto de un lado positivo como negativo; es decir, puede contribuir a difundir un movimiento social de manera muy rápida pero puede también contaminarse basado en un contenido mal informado (o desinformado). Hay que tener presente que el Estado también tiene acceso a medios tecnológicos capaces de desviar la atención o de filtrar datos falsos que desorienten a la población. El Estado puede tener muchas herramientas tecnológicas que le faciliten contradecir la información verdadera que circula.
La resistencia civil implica una variedad de estrategias de acción que consisten en las siguientes actividades: 1. Marchas. 2. Manifestaciones. 3. Circulación de volantes. 4. Carteles. 5. Campañas informativas. 6. Declaraciones públicas. 7. Asambleas. 8. Huelgas. 9. Paros laborales. 10. Ayunos y vigilias. 11. Inundación de datos en las redes. En términos generales, tales acciones pretenden hacer del conocimiento del pueblo de algún problema social, hacer patente el descontento de la población, impactar positivamente en la opinión pública, ejercer presión a las autoridades y cambiar la situación actual por una mejor.
Santiago Creel ofrecía en sus seminarios en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) verdaderas lecciones del contenido de la resistencia civil. Junto con Amparo Casar se encargaban de “socializar” las técnicas de la resistencia civil entre el profesorado y alumnado. De hecho, los empresarios que financiaban el Instituto constituían el grupo que más participaba con preguntas. Con la debida mesura los ponentes exponían las ventajas y los riesgos de practicar la resistencia civil. Curiosamente ahora que predomina un clima de agitación social desconocemos si hoy en día alguna otra universidad nacional se atreva a difundir los postulados. Aunque se afirme que “el pueblo está feliz, feliz”, es cuando la incertidumbre política, social, jurídica y de inseguridad son las más propicias para analizar otras estrategias.
En México ha habido diversos ejemplos de movimientos sociales que involucran la resistencia civil, como por ejemplo la protesta estudiantil de 1968, el conflicto electoral de los años 80’s por la lucha por la Presidencia de la República, el de la democracia en Baja California en 1980 para defender el voto, la penosa experiencia de la huelga de Nueva Rosita y su Marcha del Hambre (1950-1951), la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, que protestaban contra el Gobernador Ulises Ruiz (2006), la famosa revolución decretada por el Sub Comandante Marcos, en Chiapas, que logró que el pueblo de México ocupara la atención por el tremendo rezago de las comunidades indígenas, y, ya de una época más contemporánea está el “#YOSOY132”, donde los estudiantes demandaban la democratización de los medios de comunicación, así como más espacios para la participación de los jóvenes.
El descontento e inconformidad de la sociedad se puede canalizar en la constitución de una Asociación Civil, quien puede aprovechar el enojo, la injusticia, la corrupción, el chantaje económico y la inseguridad para planear, organizar, proporcionar asesoría, y documentar los abusos para manifestar, no solo a nivel nacional sino también internacional la intención de producir un cambio . Las trilladas frases de la autoridad como “eran agitadores pagados”, “era un grupo violento”, “era una minoría”, etc, surgen para minimizar el descontento social. La importancia de la asociación civil radica en la posibilidad de capacitar a los miembros inconformes, de cuidar a las víctimas, de poder mantener el movimiento, de fungir como puente entre el pueblo y el gobierno, de redactar los escritos y de asesorar jurídicamente. Sin duda, la asociación civil puede convocar a los estudiantes, iglesias, empresarios, profesionistas, redes nacionales y extranjeras, agrupaciones colectivas y medios de comunicación; en síntesis, el rol puede ser fundamental para aquellos países que anhelan un cambio político.
No hay que confundir la asociación civil, fundación y la Organización No Gubernamental (ONG). La primera comprende a un conjunto de personas que tienen un propósito lícito. La segunda está integrada por un fundador (o varios) que aporta bienes y patrimonio para lograr un fin específico. No tiene socios y usualmente está dirigida por un patronato. La Organización No Gubernamental es una combinación entre la Asociación Civil y la Fundación, que aborda causas específicas y que opera en México como una Organización de la Sociedad Civil (OSC). Las tres están contempladas en la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil, como parte del Código Civil Federal. Probablemente, entre las más difundidas están Amnistía Internacional, Cruz Roja y Fundación Teletón.
En nuestro país, México, hubo presencia de asociaciones civiles desde la época colonial, a cargo principalmente de instituciones religiosas de caridad, basadas en la Iglesia Católica. A raíz del movimiento estudiantil de 1968 y del terremoto de 1985, la presencia de la sociedad las motiva a operar de manera autónoma respecto al gobierno. En la actualidad, se pueden identificar diferentes tipos de asociaciones: 1 Asistenciales, que ofrecen apoyo a grupos y comunidades vulnerables (como albergues, hospedaje, alimentación y asistencia médica). 2 Derechos Humanos, brindando apoyo y defensa de causas sociales, violaciones de equidad de género y de libertad de expresión. 3. Medio Ambiente, basado en impartir educación ecológica, sustentabilidad ambiental y bienestar animal). 4. Educativas y culturales, enfocadas a apoyar la investigación, adiestramiento y capacitación. Nadie podrá negar que la mayoría de las veces la labor de estas asociaciones no busca reflectores; de una manera callada, sin presunciones y sin esperar agradecimiento realizan su trabajo social e inclusive en ocasiones hasta el disimulo de parte del gobierno. No se puede precisar la cantidad de asociaciones civiles que hay en México; dependiendo de la fuente y de acuerdo al INEGI, en el 2025 se contabilizaban alrededor de 110 000; entre las cuales figuran Mayana, A.C. con sede en Jalisco, que se ha dedicado combatir la pobreza infantil; la Fundación TUK, A.C. enfocada a atender a niños con problemas de salud, la Colonia Juvenil, que se concentra en atender las drogadicción en jóvenes, Fundación Vida Plena, (en Querétaro) que lucha contra el abuso sexual infantil, Contra Acción, que atiende a mujeres con problemas de alcoholismo y drogas, Alimentos para todos, (Cd de México), que lleva comida a las zonas marginadas de la Ciudad, Fundación Paidi, que procura el bienestar emocional de los niños; Fondo Semillas, destinada a mejorar la vida de las mujeres, Ojos, asociación que atiende casos de discapacidad visual, Cimientos ITISA, para mantenimiento de las escuelas rurales.
Desde el momento en que la base de la resistencia civil es pacífica se identifica por naturaleza con las asociaciones civiles. ¿Serán las asociaciones civiles la vía para mostrar el descontento de una sociedad que ya está harta de la corrupción, de la inseguridad, de la intransigencia, de los acarreos, del autoritarismo? La sociedad ya se cansó de la impunidad que impera entre los funcionarios; hay un sentimiento de frustración y desesperación que no puede llevar a algo bueno. A falta de una fuerte Oposición política, otra opción sería la resistencia civil y después la constitución de asociaciones civiles para canalizar el despertar de la sociedad.
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