¿Taddei sigue protegida por Alfonso Durazo?
Salvador García SotoMientras en el INE sigue supurando toda la porquería de su corrupción y anoche la presidenta interina del instituto, Blanca Cruz, anunciaba que presentarán una denuncia penal en su contra ante la Fiscalía General de la República, Guadalupe Taddei habría cruzado la frontera con Estados Unidos y se encontraría ya en territorio del país vecino, tras el escándalo de los videos que la muestran como jefa del “Clan” que saqueó al organismo electoral, junto con su novio y contratista Alfredo Hernández.
En Sonora, su tierra natal y a donde habría viajado después de su renuncia al cargo de presidenta del INE, ocurrida la semana pasada, se menciona que Taddei habría cruzado la frontera estadounidense con el fin de internarse en Estados Unidos. El columnista sonorense, Mario Vázquez, publicó ayer en su leída columna “De Tiempos y Formas”, que la expresidenta del INE se encuentra en Palomillas, Arizona, luego de haber salido de México a través de la frontera de Naco. “Se señala que una escolta de la Policía Estatal de Sonora acompañó su traslado, planteando una pregunta inevitable, ¿qué tiene que ver el gobierno de Sonora con el árbitro electoral nacional?”, comenta el columnista.
Otra versión, que surge del círculo cercano y familiar de Taddei, menciona que sí habría cruzado la frontera, pero por Nogales y que estaría en estos momentos en la ciudad de Tucson, Arizona, en casa de familiares suyos que le estarían dando refugio ante las graves acusaciones que enfrenta por los presuntos delitos que cometió y permitió con las asignaciones de contratos a su pareja sentimental, con quien, según los últimos videos difundidos por el sitio Latinus, se repartía las ganancias producto de la corrupción en grandes licitaciones del INE como la de las credenciales de elector.
Y mientras siguen surgiendo cada vez más evidencias, grabadas en video, que muestran y confirman que Taddei utilizó su cargo para enriquecerse mediante el pago de sobornos y “comisiones” ilegales por los contratos millonarios con los que favorecía a determinadas empresas y que su presidencia fungió como cabeza de una mafia que instaló una amplia red de corrupción que operaba desde las áreas técnicas, ejecutivas y administrativas del INE, con pleno conocimiento suyo y con la intervención del empresario contratista y su pareja sentimental, Alfredo Hernández, la nueva presidenta interina del instituto, Blanca Cruz, anunció que ya prepara una denuncia penal para solicitar una investigación de la FGR.
El mismo auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández Palacios, reportó en su reciente comparecencia ante la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, que se investigan irregularidades en la asignación de contratos en el INE por un monto que alcanza los 9 mil millones de pesos. “Quiero informar que hemos iniciado una investigación de oficio respecto de irregularidades relacionadas con el Instituto Nacional Electoral. Esta investigación comprende también a todos los Organismos Públicos Locales Electorales, así como a las empresas, proveedores y personas servidoras públicas que pudieran estar relacionadas con los hechos”, dijo el auditor.
Curiosamente el auditor, que se supone debía revisar el último año de gestión del INE, en la presidencia de Guadalupe Taddei, dijo que las irregularidades incluyen contratos otorgados a un grupo de empresas privadas desde 2014 al 2026, en una clara coincidencia con el discurso que ha venido sosteniendo la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en un intento de minimizar la gravedad de las acusaciones contra Taddei, ha insistido en que “desde 2014 hay contratos otorgados a las mismas empresas” a las que benefició ilegalmente la expresidenta morenista del INE. ¿Será que el auditor, al que en sentido estricto solo le compete investigar el último año de las cuentas públicas, se puso a revisar las gestiones anteriores para quedar bien con la presidenta?
En todo caso, más allá de que sea cierto que las mismas empresas beneficiadas por Taddei también recibían contratos en anteriores administraciones del INE, porque según lo dice la ASF en su reporte, constituyen una especie de mafia que simulando competencia han controlado desde hace ya varios años el mercado electoral, lo que no se puede afirmar es que otros presidentes del instituto hayan tenido la misma relación de complicidad mafiosa y hasta los vínculos sentimentales que Guadalupe Taddei tuvo con el empresario Alfredo Hernández.
A la presidenta no le queda nada bien pretender acusar al pasado de la descarada corrupción de la señora Taddei, a quien ya morenistas como el vicecoordinador de los diputados de ese partido, Alfonso Ramírez Cuéllar, han pedido cárcel. Culpar al pasado no le quitará ni un ápice de responsabilidad a Morena y a los morenistas que, desde el gobernador de Sonora hasta la mayoría de diputados y senadores, cobijaron, auspiciaron y hasta presumieron “la honestidad y progresismo” de la señora Taddei como lo hizo el expresidente López Obrador.
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