Un estudio revela que la presión arterial elevada aumenta los riesgos del embarazo

Mantener bajo control la presión arterial en mujeres que planean o cursan un embarazo podría aumentar las probabilidades de tener una gestación saludable, de acuerdo con una investigación reciente.
El estudio señala que un incremento de apenas 10 puntos en la presión arterial sistólica —el valor superior en una medición de presión— se asocia con un mayor riesgo de diversas complicaciones graves tanto para la madre como para el bebé. Los resultados fueron publicados el 14 de enero en la revista BMC Medicine.
“La evidencia indica que una presión arterial materna más elevada incrementa el riesgo de múltiples desenlaces negativos durante el embarazo, como parto prematuro, bebés con bajo peso o tamaño reducido para su edad gestacional, mayor necesidad de inducción del parto, diabetes gestacional y hospitalización del recién nacido en una unidad de cuidados intensivos neonatales”, explicó Maria Magnus, investigadora principal del Centro de Fertilidad y Salud del Instituto Noruego de Salud, en un comunicado.
Magnus destacó que estos resultados tienen implicaciones para un gran número de mujeres embarazadas.
“A medida que aumentan la obesidad y la edad materna al momento del parto, también crece el número de mujeres en edad reproductiva con hipertensión”, señaló. “La presión arterial alta es un problema frecuente durante el embarazo y afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres gestantes”.
Para esta investigación, los científicos evaluaron el riesgo genético de hipertensión en más de un millón de mujeres europeas, de las cuales cerca de 715,000 tuvieron al menos un embarazo.
La presión arterial sistólica refleja la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias cuando el corazón late. El análisis mostró que las mujeres con una predisposición genética a un aumento de 10 mmHg en este parámetro presentaron:
Un 11% más de riesgo de requerir inducción del parto, desarrollar diabetes gestacional o que su bebé necesitara atención en la UCIN.
Un 12% más de probabilidades de parto prematuro.
Un 16% más de riesgo de tener un bebé pequeño para su edad gestacional.
Un 33% más de probabilidad de bajo peso al nacer.
Ese mismo incremento en la presión sistólica también se asoció con una menor probabilidad de que el bebé naciera con peso elevado, fuera grande para su edad gestacional o llegara después de término.
“Los resultados sugieren que reducir la presión arterial de la madre podría generar beneficios amplios tanto para su salud como para la del bebé”, concluyeron los autores.
Por su parte, Carolina Borges, investigadora sénior del estudio y profesora asociada de epidemiología etiológica en la Universidad de Bristol, explicó que el uso de información genética permitió distinguir mejor la relación de causa y efecto.
“Esto ayuda a aclarar si la presión arterial materna contribuye directamente a las complicaciones del embarazo y del recién nacido”, afirmó. “Es relevante para la práctica clínica y la salud pública, ya que refuerza la base científica necesaria para orientar estrategias de prevención, vigilancia y tratamiento que mejoren los resultados maternos e infantiles”.
No obstante, los investigadores subrayaron que aún se requieren más estudios para definir las mejores intervenciones destinadas a controlar la presión arterial durante el embarazo y reducir el riesgo de complicaciones.
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